Mendoza tiene músicos de la hostia. Este jueves por la noche cerró en la Nave Cultural el festival de Jazz Tree con la presentación de dos tríos, el de Juan Emilio Cucchiarelli y AdLibitum. Ambas presentaciones fueron una gema.
"Tienen que consumir a los artistas de Mendoza porque si no los artistas se van a consumir", dijo Valentín Cora, guitarrista de AdLibitum, en medio los monólogos agudos que hace entre tema y tema. Lo dijo en clave de joda, es cierto, porque después bromeó con que estaba en modo poeta, pero la idea quedó en el aire y los espectadores se la llevaron a su casa.
Mendoza necesita de ciclos como el que concluyó ayer. Durante tres jueves seguidos se presentaron agrupaciones locales de jazz. La entrada fue accesible: $120. El sonido estuvo bien. El lugar aún más. Por ahí faltó público porque la talla de los músicos lo merece.
Primer trío
Juan Emilio Cucchiarelli, pianista maipucino, estuvo acompañado por Rodrigo Botacaulli en contrabajo y Franco Prósperi en batería.Fue una performance prolija, ajustada. Menos de una hora arriba del escenario. El repertorio estuvo formado casi por completo por composiciones de Cucchiarelli. Canciones sutiles, redondas, amigables para aquellos que inclusive no están acostumbrados a escuchar jazz.
El ensamble del trío estuvo muy bien.
Botacaulli ha sido bajista de distintos proyectos como Correaconbanda, de Gabriel Correa, el mejor pianista de jazz de Mendoza. Botacaulli, ni en el bajo ni en el contrabajo, le pifia a una nota.
Lo mismo para Prósperi, que es un baterista fino, con un grandísimo manejo de las dinámicas y del tempo.
Parafraseando a la publicidad de un supermercado, el trío de Juan Emilio Cucchiarelli fue (es) satisfacción garantizada.
Segundo trío
AdLibitum se define como un trío que hace música instrumental. No es estrictamente jazz. Es fusión, tal vez. Música en definitiva. Y una especie de contrapunto con el trío anterior, muy bien pensado por Alejandro Pizarro, el gestor del ciclo, para conocer las ramificaciones infinitas que tiene el género.El guitarrista del trío, Valentín Cora, es un músico salvaje y talentoso que maneja el escenario como quiere.
El bajista es Nicolás Bustos, quien hace lo que hay que hacer, algo importante en grado sumo dentro del universo musical. Y el baterista es David "Zurdo" Paz, un genio que en Mendoza no se valora como debería. Su forma de tocar abreva sobre todo de Dave Weckl, Vinnie Colaiuta y Steve Gadd, pero en cada golpe que le da a la batería se cuela toda la música que escuchó, que es muchísima, que son miles y miles de horas. El Zurdo es pura humildad. Es tremendo.
AdLibitum el año pasado grabó el disco "Música Espontánea" y lo presentaron en España. A mediados de junio vuelven a ese país para seguir con las presentaciones. Lo de ayer jueves fue una especie de despedida con dedicatoria incluida del Zurdo: "Este show va para el Gordo Andrés Carrión, mi compañero de los Berp".



