El escritor y periodista mendocino José Luis Verderico presentará este sábado, a las 19 horas, su tercera obra literaria, “Avelino Maure, 50 años”, un profundo trabajo realizado sobre uno de los crímenes más emblemáticos de la historia provincial, ocurrido en 1969.
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El propio autor se define como “mendocino de 1971. Periodista desde 1993. Periodista judicial desde 2000”. Reconocido por su tarea en radio, TV y gráfica, parte de Diario UNO desde 1995, Verderico dice que “la redacción siempre fue un lugar precioso y nutritivo donde abrevar sobre lecturas, libros y autores”.
Cuenta que fue “muy lector, desde niño, de historietas, diarios y revistas, siempre leyéndolas de atrás hacia adelante” y agrega que “los primeros garabatos de ficción datan de 2004, como una forma de canalizar la galopante ansiedad por el nacimiento de Joaquín, mi primer hijo, que llegó en 2005”.
Fue así que “lentamente comencé a prefigurar cómo sería escribir ficción, a leer apuntes, a consultar a autores y a concurrir a ferias y presentaciones de libros” y sostiene que “integrarme al Taller de la Palabra, de Mercedes Fernández, me decidió a escribir para después publicar”.
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Así llegaron “El Detective Ming” (2017, “mi primer libro de ficción y la creación del personaje”, acota el autor), “La casa de la ciénaga” (cuentos, 2018) y el recientemente publicado “Avelino Maure, 50 años” (2019 Editorial Maza).
-¿Por qué escribir? ¿Cuándo supiste que este era tu destino?
-Empecé para poder contar historias, no solo ajenas sino también algunas propias como una forma de sacármelas de adentro, porque con otros métodos no podía conseguirlo. Para liberar algunas torturas interiores a raíz de algunos episodios de la vida, episodios amargos. Generalmente se escribe desde el dolor. La muerte de mi segundo hijo, en 2010 y cuando estaba a punto de nacer, fue un hecho traumático que tuve que empezar a canalizar de alguna forma. Primero fue para estar entretenido y, más adelante, como un trabajo un poco más cuidado, más profesional, menos auto referencial. Supe que ese es mi destino cuando vi que podía hacerlo, que la escritura salía hacia afuera, que no tenía tantos pudores. Entonces fui dándome cuenta que iba por buen camino.
-¿Tenés alguna estrategia para captar lectores y tenerlos engancharlos con el texto?
-Me gusta mucho trabajar con los ritmos, la cadencia. Como una especie de acordeón, donde la cosa parece irse por lo trivial y súbitamente ocurre todo. La estrategia del detalle también es importante, del contexto, para posicionar al lector en el mismo escenario en el que ocurre lo que uno ha imaginado. Hay que hacer una descripción lo mas íntima posible de cada uno de los personajes.
-¿Cómo es la devolución que recibís del lector?
-Ha sido espectacular desde que empecé a publicar en abril de 2017, con El Detective Ming. Previamente ya recibía muy buenas críticas de los compañeros del Taller de la Palabra. Eso incentiva y estimula para publicar. He tenido mucho apoyo del público infanto juvenil. Desde que publiqué ese libro voy periódicamente a las escuelas. He tratado con docentes y con alumnos desde los 8 a los 15. Cada uno a su manera, demuestran que les gusta leer, agradecen y sienten cierta complicidad con el personaje y el autor. Recuerdo una anécdota; En la escuela Ponce, de Guaymallén, con chicos de 3er y 4to grado, al final de la charla nos despedidos con un aplauso y los chicos se acercaron. Al final vino un chico, me dio un abrazo y me dijo: ´Profe esto es para usted´ y me puso $5 pesos en la palma de la mano. ´Era para mi merienda, pero ahora es para usted´, me dijo. Me emocioné muchísimo, no le acepté el billete y le dije que si le había gustado yo me sentía largamente pagado. El chico estaba ofreciendo su merienda para agradecer. El público lector adulto, también hace devolución. Especialmente cuentan, los docentes sobre todo, que les gusta leer y se muestran interesado por el proceso de creación, como he llegado a trabajar los materiales y hasta se interesan del proceso productivo.
-¿Escribís para un lector imaginario, para alguien en especial, para vos?
-Yo escribía para mí, para sacarme de adentro algunos monstruos, algunos miedos, algunas limitaciones. Después aprendí que ese mismo material podía transformarse, enriquecerse y llegar a otro. Así también pude escribir La casa de la ciénaga´, ya pensado en un público más adulto, con una oferta de cuentos muy variada. ´Avelino Maure…´ lo escribí para un público que en este momento está exigiendo respuestas a la clase dirigencial, a la clase política. El caso Maure es una buena respuesta de cómo trabajó la Justicia en el año 1969, la policía. Fue un caso que conmocionó a la Mendoza de hace 50 años.
-¿Tenés un objetivo a alcanzar en la literatura, algo que sueñes con escribir?
-Nunca me planteé nada en particular de antemano. Fueron apareciendo muchos desafíos, algunos que fui desechando y otros los fui tomando, los fui abrazando casi con obsesión, especialmente con este último libro. Hace unos 5 años empecé a trabajar el caso Maure y decidí contar el presente de todos los protagonistas.
-¿Podés compaginar bien tus roles periodista-escritor? ¿Hay algún conflicto entre ambos?
-Los dos roles se fueron dando en ese orden cronológico, con absoluta sabiduría. Yo soy periodista, después son escritor. El bagaje de información me fue abriendo la puerta hacia la escritura. Yo estaba leía ficción desde chico y, hace 15 años atrás, me sentía lejos de poder escribir algo así. Pero cuando emprendí este rumbo nuevo, se transformó en un camino en paralelo. En ambas profesiones hay rosas y espinas, aunque hay mas espinas en el periodismo, porque la realidad es cruda, compleja.
-¿Cómo ves presente del periodismo y la literatura? ¿Y el futuro?
En los últimos tiempos ambas actividades están atravesados por la realidad económica, están afectados. Las empresas están sintiendo el rigor de la situación económica. Publicar en este país es prácticamente un milagro. Se pierden muchos puestos de trabajo en el periodismo y en las editoriales. Creo que el secreto está en hacer la mayor resistencia posible. Mientras amaina, tenemos que valernos de la inmediatez, de esa gratuidad que ofrecen las redes sociales para capacitarnos, para hacernos conocer, para publicar.
-Tus tres libros son bien diferentes ¿por qué? ¿Es una búsqueda o un objetivo esto?
-Sea diversidad es fruto de la búsqueda permanente pero no fue un objetivo deliberado.
Verderico dice que se siente satisfecho. “La presentación de este libro significa la concreción de un proyecto de vieja data. Más allá del trabajo, que fue mucho, fue algo muy nutritivo, muy ágil. En el camino se planteaba la necesidad de golpear algunas puertas y todas se abrieron y eso fue muy gratificante. Hablé con los homicidas y con los hijos de la víctima, que eran niños y que ahora tienen más de 50. El desafío mayor fue poder traducir todo, para que el lector pueda entender. En definitiva, el objetivo es llegar al otro con la escritura y ese objetivo se está cumpliendo”.




