Espectaculos Jueves, 3 de mayo de 2018

Emotivo homenaje a la banda El Reloj en una película

La mítica banda de rock pesado El Reloj tiene su homenaje cinematográfico en "Alguien más en quien confiar", filme de Gabriel Patrono y Matías Lojo, que desde esta noche se proyecta todos los jueves de mayo en el Centro Cultural de la Cooperación y que ofrece un recuerdo muy bien documentado del conjunto liderado por Willy Gardi.

"Es una banda que tuvo un destino bastante injusto, sobre todo pensando en lo fuerte que son como grupo germinal para muchos, como siempre lo dijeron Pappo, Ricardo Iorio o los Divididos. Nosotros veíamos que ellos no habían tenido una reparación como se la merecían", le dijo Patrono a la agencia Télam.

Nacida en Rosario, El Reloj comenzó como quinteto con Gardi en voz y guitarra; Osvaldo Zabala en guitarra; Eduardo Frezza en bajo y voz; Luis Valenti en teclados y voz y Juan "Locomotora" Esposito en Batería. Sin embargo, ya desde el primer simple la formación fue mutando hasta la primera separación en 1983, luego de reventar dos estadios Luna Park.

Por sus filas pasaron un sinfín de músicos como Claudio "Tano" Marciello (Almafuerte) o Beto Ceriotti (Logos, Almafuerte) y con formaciones que nada tenían que ver con la original, salvo el liderazgo de algunos de sus fundadores.

Ya a comienzo de los 90, Gardi y compañía dejaron sus diferencias de lado y decidieron volver a amar el grupo. Las expectativas eran grandes, sobre todo si se tiene en cuenta que entre 1977 y 1983, los mejores años de El Reloj, la banda fue en un crecimiento constante.

Hijos de la clase trabajadora, se dieron el lujo de tocar para la elite porteña en teatros iluminados por las marquesinas de la calle Corrientes, para culminar en el Luna Park a entradas agotadas, con una propuesta musical que poco tenía que ver con lo que sucedía en Buenos Aires por aquellos años.

"El rock argentino tiene una composición bastante burguesa en sus comienzos. Cuando se habla del rock argentino de las primeras épocas se habla del capitalino, del porteño, no del del conurbano, Mendoza o Córdoba, que lo había. Siempre se contó la historia de la cultura desde un punto de vista muy porteño. Todo lo que no sucedía a 40 cuadras de Pueyrredón y Las Heras costaba más. Hay un prejuicio natural a lo que no es porteño, por suerte ahora creo que está cambiando. Hay un montón de verdades establecidas en la cultura en la que se nombra siempre a los mismos porque es más fácil de contar", explicó Patrono.

Sin embargo, el realizador de "El blues de los plomos" también sostuvo que los músicos tampoco eran conscientes de lo que generaban con su música: "Ellos eran pesados sin ser tan conscientes. Eran pesados por la propia pesadez de sus vidas. Pensé que con los 50 años del rock nacional iba a llegar la reparación para con ellos, pero no pasó. Ellos mismo tuvieron que encargarse de hacerlo. Para mí eso fue porque eran pibes de La Matanza, pobres, de barrio, laburantes".

La película cuenta con un nutrido archivo con declaraciones de los músicos vivos, más entrevistas viejas a Gardi, Espósito y Valenti. También aparecen amigos de la banda, ex asistentes y una anécdota de Alfredo Rosso que pinta de lleno a El Reloj: El experimentado periodista cuenta que cuando fue a ver al grupo al Teatro Gran Rex las paredes temblaban y él mismo se levantaba del asiento sin darse cuenta de ello.

Tal era lo que generaba El Reloj que Charly García y Luis Albeto Spinetta también le habían prestado el oído: "Zaballa y Frezza nos comentaron que tenían relación con los Pescado Rabioso, con quienes compartieron fechas, y con La Máquina de Hacer Pájaros", evocó Patrono.

"(Ricardo) Mollo y Iorio son los únicos músicos del 'mainstream' nacional que reivindican a El Reloj. Gary, uno de los plomos de Almafuerte, tenía acceso a la guitarra de Willy Gardi y se la llevaron a Mollo. Esa anécdota estaba buena para la peli, pero no llegamos. Horacio Fontova hizo la tapa del segundo disco, pero tampoco llegamos a que esté en la peli por cuestiones de agenda", agregó.

-¿Por qué creés que nunca pudieron repetir el éxito inicial?

-Cada vez que saldaban diferencias y se juntaban, pasaba algo. Muere el compositor y después el tecladista. Los dos muy jóvenes, sorprende, aunque sea una vida desprolija. Mucho desgaste, mucho trabajo y mucha noche. Todos ellos siempre tuvieron y tienen otro trabajo por fuera de la música. Fue una banda que terminó colapsando.

-Al ver la película da la sensación de que Willy Gardi es una película en sí mismo.

-Sí, totalmente. Willy es una película en sí. Lo hablamos con Matías. Pero a él no le parecía hacer una película de Willi sin Willi. Además, no hay mucho de archivo. Nos quedaba muy grande esa película. Igual, va a pasar. En algún momento alguien la va a hacer. Generacionalmente le toca a ese tipo de figuras. Y hoy están las condiciones para hacerla. Sin espectacularidad, pero haciendo fuerza en el relato.