El ex futbolista colombiano y el cineasta argentino Néstor Montalbano hicieron un paso fugaz por Mendoza para promocionar la película Por un puñado de pelos.

El Pibe Valderrama debuta en cine con el director de Capusotto

Por UNO

Selva Florencia [email protected]

Cuando Néstor Montalbano tenía 20 años dejó de preguntarse cómo era hacer una película y se puso manos a la obra. Subió al Torino de su padre y empezó a recolectar vecinos de la ciudad de 9 de Julio (Buenos Aires), donde creció, para hacer su primer filme. En esas incipientes experiencias, el director de Cha Cha Cha, Todo por dos pesos y el cine de Peter Capusotto realizó versiones amateurs de El bueno, el malo y el feo y hasta de El Padrino.

“Las proyectábamos en una de las paredes de la Municipalidad y el pueblo iba a verlas. Como era a la gorra, con la plata que juntaba seguía filmando. Así me conoció el Gordo (Alfredo) Casero e hice Cha Cha Cha”, cuenta el director mientras toma un café en el aeropuerto de Mendoza.

Montalbano visitó ayer la provincia cuando volvía de San Luis, donde el domingo se realizó el avant première de su reciente película, Por un puñado de pelos.

La historia sigue a un joven millonario que descubre la mística cascada de un pequeño pueblo, cuya agua cura la calvicie. De inmediato, ve la oportunidad de hacer negocio y revoluciona a todos los vecinos.

Es una coproducción argentino– colombiana, en la que actúan Nicolás Vázquez, Rubén Rada, el Negro Ferreyra y que marca el debut en cine de Carlos el Pibe Valderrama.

El astro del fútbol colombiano también acompañó al cineasta en su paso fugaz por Mendoza y ambos se prestaron a una charla con Escenario sobre la película, que aquí se estrena el jueves 30.

–¿Por qué filmaron en San Luis?–Tengo una relación directa con San Luis porque hicimos el guion de una película de un mendocino, que se filmó ahí. Tenía un potencial comercial enorme, salía Cacho Garay y estaba involucrado Pedro Saborido, pero no prosperó. Se llama Quinta a fondo. A partir de eso, hice amigos allá y seguí visitando el lugar. Por un puñado de pelos la pensé por las locaciones que conocía y está todo pensado según la idiosincrasia del lugar. Surgió la idea de una cascada que hace crecer el pelo y con el guionista, Damián Dreizik, le dimos vida.

–¿Cómo diste con este elenco de músicos, actores y futbolistas?–Mis películas tienen elencos eclécticos, salvo Cómplices, que fue parida como un clásico y debía tener prestigio. Allí actuaron (Jorge) Marrale, (Oscar) Martínez y (Leticia) Brédice. Cuando pasé por Todos por

dos pesos, revoleé la camiseta y supe que quería ser libre. Me abrí e hice cine más popular, que gravita sobre el absurdo y cosas delirantes. Nicolás Vazquéz no es del palo de Capusotto, pero necesitaba un actor que le diera frescura al personaje y que no lo intelectualizara. También hubo tirantez con él, porque viene de la tele y había que plantear los tiempos cinematográficos. Pero su pasión y talento dieron un resultado enorme.

–Y a Valderrama, ¿cómo llegaste?–Al estar coproducida con Colombia, tenía que tener un protagonista y un actor secundario de allá. Nos ofrecían a Shakira, que no iba para la película, Juanes es muy joven, Carlos Vives está gordo… con el productor queríamos a Valderrama (risas).

–¿Filmarías en Mendoza?–Me entusiasma el paisaje que tiene, es como una California. Hay potencial para hacer cine, pero cuesta salir a filmar al interior. Ahora hay otras leyes y se podría hacer. Pero odio cuando a una producción le dan dinero para filmar en una provincia y después la cinta se sitúa en Buenos Aires. Todas mis películas son del interior, creo que no me saldría bien hacer una en Buenos Aires.

–¿Y con Capusotto?–Cenamos juntos para fin de año y tenemos la deuda de continuar con la saga. Por ahí nos lleva varios asados. Nunca hicimos nada forzado.

“Pensé que actuar iba a ser más complicado”

Todos le pidieron una foto y él no le negó el pedido a nadie. Ayer por la mañana, la presencia de Carlos el Pibe Valderrama en el aeropuerto local generó revuelo.

El 30 de enero, en cines de todo el país, el ídolo del fútbol colombiano hará su debut como actor. Será en la película Por un puñado de pelos, en la que encarna al alcalde Nemesio, el guía de los habitantes de un pueblo en el que hay una cascada cuya agua cura la alopecia.

A pesar de no haber estudiado actuación, Valderrama ofrece una interpretación sentida y creíble. La cinta provoca risas y llama a la reflexión, siguiendo el estilo delirante y bizarro de su director, Néstor Montalbano.

–¿Habías pensado en actuar?–No, sólo había hecho comerciales en Colombia. Acogí la invitación para disfrutar el momento y aprender. La acepté y me encontré con un equipo muy bueno, que me abrió al tema. No me cambiaron el  estilo, sino que me dejaron ser tal cual soy. Eso me ayudó a hacer un buen papel.

–Encarnás a un intendente, ¿te inspiraste en algún político real?–No. Lo hice tal cual como estaba en el libreto, expresando el estilo del personaje, que quiere cuidar los intereses de la comunidad.

–En la cinta aparece un doble de Luis Miguel, quien, a diferencia de vos, es un famoso inaccesible…–Bueno, son dos formas de vivir la fama. A alguna gente le gusta y a otra no. Yo disfruto de este momento y pienso que la única manera de regresarle algo al aficionado que va al estadio es con un autógrafo y una foto. Quizás fue porque me crié así.

–¿Pensás seguir actuando?–Si me invitan, sí. Yo estoy abierto al tema. Pensé que esta experiencia iba a ser más complicada, pero el director me ayudó mucho. No me quitó nada, al contrario, aprendí de él y pude expresarme como soy.

–Y vos, ¿cómo te cuidás el pelo?–Me lo lavo. No hago nada especial. ¡Gracias a Dios todavía lo mantengo!