Por Selva Florencia Manzur
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Otro corazón es la ópera prima del coach actoral Tomás Sánchez, en la que cuenta una historia bien argentina, con un elenco compuesto por actores de primer nivel, y llega hoy a las salas locales, semanas después de su debut en Buenos Aires.
La historia se centra en Leo y María, quienes esperan su primer hijo, pero sus vidas dan un giro inesperado cuando el papá de él se entera de que debe someterse a un trasplante de corazón y decide mudarse con ellos, convirtiéndose en un paciente al que hay que cuidar como a un bebé.
Mientras tanto, el joven protagonista también debe lidiar con los problemas financieros del negocio familiar.
La cinta es protagonizada por Mariano Torre y Elena Roger, quienes son pareja en la vida real, pero también cuenta con las bienvenidas actuaciones de Carlos Moreno, Lito Cruz, Betiana Blum, Fabián Gianola, Pepe Novoa y Patricia Sosa.
–¿Cómo surgió la película?
–Fue una idea mía. Empecé a concebirla hace, por lo menos, cinco años. Estuve trabajando varios años en el guión. Quise mostrar el vértigo que nos produce ser generosos. Presenté un proyecto en el Incaa, logré que me dieran apoyo, empecé con la producción y después se empezaron a sumar actores realmente espectaculares porque les gustaba el tema y terminé con un elenco estelar.
–Con generosidad, te referís a la donación de órganos...
–Sí. Luego de que se me ocurriera la idea, me acerqué al Incucai y a la fundación Favaloro y a partir de eso, me asesoré sobre la donación de órganos. Quería hablar sobre la posibilidad de ser generosos, de donar desde órganos hasta cosas materiales. Hay dos temas que se entrecruzan en la película: uno es la donación de órganos y el otro, el destino de una cooperativa agraria que también espera un corazón, pero financiero. Se iluminan entre sí las dos historias.
–¿Cómo conseguiste que se sumaran tantos actores importantes?
–Hace muchos años que conozco a Carlos Moreno y le había hablado del proyecto. Con Betiana Blum trabajé en el guión durante mucho tiempo. Todos son amigos míos, con varios he compartido seminarios de dirección. Con Elena (Roger) empezamos a trabajar en otra película, que aún no se estrenó, y cuando terminamos, le pedí que leyera el proyecto e inmediatamente aceptó. Patricia Sosa es amiga de Betiana y así se sumó.
–También actúa la hija de Patricia, Marta Mediavilla...
–Sí. A raíz de que se sumó su mamá, empecé a trabajar con ella. Estuvimos entrenando dos años con Marta para este trabajo y la verdad es que está estupenda en la película. Hicimos un trabajo muy intenso. Hay una escena en la que tiene que cantar con todos los actores mirándola, incluida su mamá, y yo tenía mis dudas, pero salió genial.
–¿Cómo fue el trabajo con Elena? ¿No estaba en Nueva York haciendo Evita?
–No. Lo hizo justo antes de viajar, en diciembre del año pasado. Ella viajó a buscar casa a Nueva York para instalarse y cuando volvió, tuvimos apenas unas semanas en diciembre. No había que equivocarse y hacer todos los doblajes y lo musical en ese poco tiempo. Era muy complejo que ella volviera, pero por suerte pudimos hacer todo en ese lapso.
–¿Difiere mucho de lo habitual dirigir a actrices que también son cantantes?
–Y, claro. Ellas son muy generosas. Estoy muy contento con su trabajo porque Patricia es como un coche de carreras. Son distintas, pero tienen mucha velocidad. Elena es veloz, estoy admirado de su velocidad mental, más allá de lo maravilloso de su voz. Es muy rápida para entrar en los estados emocionales que tiene que mostrar. Patricia tiene todas las emociones en carne viva, tanto cuando actúa como cuando canta.
–¿Qué otros proyectos te esperan?
–Otra versión de esta película, Otro corazón 2. Hay varias puntas que se pueden profundizar.
