Charles Spencer Chaplin, el actor conocido como Charles Chaplin, Charlot en Francia, Charlie entre los anglosajones y Carlitos Chaplín en nuestras pampas, dejaba este mundo el 25 de diciembre de 1977, a los 88 años, en su casa de Vevey, Suiza, luego de haber divertido y emocionado al público durante decenios.
Se dijo muchas veces que Chaplin fue el artista de mayor universalidad de la historia, más que Miguel Ángel o William Shakespeare, porque con su hombrecito de bastón, bigotito, bombín y enormes zapatos había podido conmover tanto a los grandes públicos estadounidenses, europeos y sudamericanos como a los espectadores del más remoto villorio perdido en alguna jungla, desierto o lugar abandonado a la buena de Dios.
Es que con aquel vagabundo era difícil no congeniar: era un hombre común enfrentado a un mundo hostil, con arbitrariedades de todo tipo, enamoradizo y amante de la justicia por naturaleza, finísimo en sus rasgos pero, además, graciosísimo en su gestualidad, hábil en el movimiento dentro de aquellos fotogramas titilantes del cine mudo y capaz de transitar entre el absurdo y lo surreal sin que la cuerda se le rompiera.
Nacido en Londres el 16 de abril de 1889, tuvo padres que actuaban en el music hall, humilde escenario en el que debutó a los cinco años y en la década de 1910 se integró a la troupe de Fred Karno, un empresario que viajó por toda Europa y Estados Unidos con una extensa compañía de entretenimientos.
En ella figuraba el "flaco" Stan Laurel, entonces Arthur Stanley Jefferson, quien fue su compañero de filas durante varias giras por ese país y Canadá -aunque parece que Chaplin nunca lo soportó, quizá por celos- y en 1914 nuestro héroe ya había fijado su vista en el arte naciente del cine, todavía espectáculo de feria o barracón.
Sin datos acerca de qué pasó antes, ese año rodó 36 cortos de dos bobinas, entre ellos "Kid Auto Races at Venice", dirigido por Henry Lehrman, en el que se supone que creó su emblemático vestuario, destinado a representar la contracara de un hombre de la alta sociedad, una identidad que le duró hasta 1936, cuando rodó "Tiempos modernos".
Durante varios títulos actuó como ladero de la "star" Mabel Normand, al tiempo que se especializaba como organizador de "gags", pero ya en "Caught in the Rain" (1914) y "El vagabundo" (1916) su nombre aparece como director, lo mismo que en "Día de pago" (1916), "La calle de la paz", "En las termas", "Carlitos aventurero", "El inmigrante" (todas de 1917) y "Vida de perros", "Armas al hombro" y "The bond" (1918).
Para entonces ya es un hombre muy rico y en 1919 funda el sello United Artists, junto a los también famosos David Wark Griffith y el matrimonio integrado por Douglas Fairbanks y Mary Pickford.
