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Canto de sirena

Por Ramiro Ortizrortiz@diariouno.net.ar

“Cuando uno sueña con cosas desde su alma y estas suceden, no hay palabras que alcancen para decir lo que se siente”. De esa forma agradece “hasta el cielo, ida y vuelta” la cantautora mendocina Mariana Päraway en su nuevo disco, Los Peces. Una cuidada producción de Carlos Beguerie y Daniel Vinderman en los estudios Fader que nació a principios de este año y Mariana se ha encargado de difundir por gran parte del país. De hecho, mañana a las 21 sus 12 canciones de belleza sutil y sencilla sonarán junto con Coiffeur en el Ciclosismo que los jueves moviliza el Le Parc gratis.

En este milenio la perfección del sonido ya no es un desafío inalcanzable. Pero para conmover, para tocar las fibras de los seres hace falta algo que trascienda una voz bella y afinada o canciones bonitas. Y Mariana tiene ese “algo”. Tiene esos quiebres melancólicos –con toda la oscuridad visceral que encierra el término– puestos en una chanson pronunciada suavemente. Tiene la fuerza sanguínea cuando una vidala se lo exige a su garganta. Tiene el swing que demanda un corte folk contagioso como Bailar o Horses, una onda de frescura que puede dejar bailando a cualquier desprevenido. Y tiene también el coraje de tomar una cumbia de Damas Gratis y transformarla completamente con su matiz peculiar.

Ese crisol de estilos es parte de sus posibilidades que se exponen sinceras en Los Peces, quizá por eso conquistó al jurado de los premios Zero que la galardonó en tres categorías, inclusive en la de mejor banda o solista del año (ver aparte).

El de mañana será uno de los últimos conciertos del año para Mariana y este fue el disparador de una charla que visitó sabrosas facetas de su vida.

“Coiffeur es lo más, soy ultrafan, está buenísimo, su último disco es un EP con cuatro temas y lo escucho mucho. Ya toqué con él antes y me encanta hacerlo de nuevo. Me acompañan un chelista que también toca el bajo y una violinista que toca guitarra, percusión y hace coros. Un trío que suena como sexteto”, adelanta la cantante.

“Cuando la música está en uno, está en todo lugar, a toda hora y en lo que sea”, confiesa esta inquieta artista que ha sido guitarrista de las bandas Prismal y Glamour, y le faltan tres materias de la licenciatura en guitarra (“que nunca rendiré”). Y es que a pesar de considerarse guitarrista (“todo lo demás lo toco mal pero eso no me impide jugar”), está estudiando violín, tiene una mandolina, un charango, se compró un arpa y el primer instrumento que tocó en su vida fue la flauta, a los 8 años. “Ahora voy a estudiar piano con Elbi Olalla y un poco de guitarra con Patricio Ibire. Necesito renovar mi stock de acordes”, confesó Päraway, quien combina su pasión creativa con la docencia.

–¿Cómo es ser la seño y la rockstar?–Es gracioso y es loco como los chicos lo manifiestan. “¡Señorita la vi en el diario!”, o una nena que lloró cuando me teñí el pelo. Para mí es difícil. Cuando grabé el disco lo hice en vacaciones y me sentía muy feliz, y de repente tener que volver a la escuela fue difícil. Me gusta, sino no lo haría, pero lo otro me gusta más, me siento en mi salsa. O cuando grabo un video o salgo en un programa de tele. Después hay que volver a la vida real, como si fuera un cuento.

–¿La estética entra en ese cuento?–No tengo joggins: limpio de tacos. Me gusta mucho la ropa y lo vintage. Siempre me produzco para los toques. Lo visual me parece tan importante como lo otro y de todos modos, en las fotos salgo con ropa mía. Para tocar me pongo bastante más dramática, no quiero que sea algo así nomás, quiero que sea un evento importante, que se note que es algo especial, que voy a hacer un show y tocar para alguien.

–¿Cuál es la historia de Los Peces?–Este disco fue la decisión de mi vida, fue un “ahora o nunca” y bancármela como venga. Implica muchas cosas, miles de horas en internet, mostrar todo lo que hago y atenerse a que me digan que es una porquería, algo que me rompería el corazón pero me la tendría que aguantar. Le pregunté a Carli Beguerie y me sugirió a Daniel Vinderman. Trabajaron juntos y realmente me sorprendieron en todo nivel, desde lo artístico, lo profesional, lo humano, todo. Los dos, como una sociedad productiva, se encargaron de hacer esta magia. Es difícil poner en manos de otros lo que te sale del corazón, porque te arriesgás a que quizá no lo entiendan. Pero aquí confié y el resultado me voló la cabeza.

–¿Hubo una búsqueda conceptual?–Eran los temas que tenía, soy de Piscis y siento que tengo muchas contradicciones, inclusive en la música. Como si soy la señorita de música o soy la que se hace la potra cantando sus temas… Me parece que en este disco había cosas en los estilos que comunicaban eso, tenés la vidala y después algo en francés y en inglés, todo va por muchos lados y así soy un poco yo.

–¿Por qué elegís otros idiomas?–Me gusta mucho cómo suenan los idiomas. Eso es lo más rico, es lo que más me atrae. A veces cantás letras en inglés que no sabés pero estás feliz cantando cualquier cosa. Aunque una canción hable de algo determinado, la gente capta lo que se le canta, y ahí está la riqueza que le imprime la personalidad de cada uno. Si supiera hablar en chino haría temas en chino.

–¿Componés con algún fin?–Mi música es lo que me sale de adentro. No tengo ninguna pauta. Ahora me están saliendo todas “bajón” y digo “¡che quiero hacer una canción alegre!”. Y no me sale, no hay manera. También me están saliendo todas en inglés y no sé si quiero hacer un disco en inglés, pero es lo que hay.

“Algo estoy haciendo bien”

Hace un par de semanas se entregaron los premios Zero, que habitualmente otorga la revista del mismo nombre dirigida por Darío Manfredi y Gabriela Góngora. La ceremonia tuvo su impecable realización en el teatro Independencia y Mariana Päraway fue la figura destacada. Allí, la compositora fue la ganadora de tres premios en los rubros solista folk, video clip por Bailar y mejor banda o solista de los premios Zero 2012, es decir, el galardón más preciado de todos.

¿Cómo lo vivió ella? ¿Lo esperaba? “Ni ahí. Me levanté como la muerte misma. Estaba enferma, me estaba mudando y encima tenía que trabajar. Me pusieron una inyección de penicilina y fui a la entrega. No me esperaba nada. La primera sorpresa fue cuando en los ternados dijeron mi nombre y la gente aplaudió muy fuerte. Después fui ganando los premios y mi familia estaba feliz, mis productores también, no lo podía creer. Y en el rubro banda del año cuando dijeron mi nombre me puse a llorar, directamente. Subí llorando, tenía unos nervios que me moría. Me sentía como Adele con los Grammy. Valoro muchísimo esto, no me creo ser la mejor del año, pero creo que te da un impulso, me dice que estoy haciendo algo bien, que estoy yendo por el lugar donde quiero ir y estoy logrando que la gente escuche mi disco, lo valore y me lo diga”, contó.

En el agua

El disco Los Peces tiene una docena de canciones, once de la cantante y una gran versión de No eres para mí, de Damas Gratis.

El arte de tapa es de Dötz, el esposo de Mariana.

El álbum en formato digital puede descargarse gratis por bandcamp. Más info en la web www.marianaparaway.com

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