Diario Uno Espectáculos Los Redondos
Adiós al mito

A 20 años del último recital de Los Redondos, un final inesperado

Se cumplen 20 años del último e inesperado recital de Los Redondos. Fue el 4 de agosto de 2001 en el estadio Chateau Carreras, actualmente Mario Alberto Kempes

Por UNO

(Editado por Pablo González) A 20 años del último recital de Los Redondos, un final inesperado. El 4 de agosto de 2001 en el estadio Chateau Carreras de Córdoba, actualmente autobautizado Mario Alberto Kempes, Los Redondos dieron un histórico show que puso fin a 25 años de un fenómeno socio-cultural sin precedentes al ritmo del rocanrol.

Los Redondos en el Chateau Carreras - Último concierto (04-08-2001) - Recital subtitulado HD+

Unas 45.000 personas que viajaron desde todos los puntos cardinales del país presenciaron aquel concierto; se trató de la última vez que la dupla Indio Solari-Skay Beilinson compartió un escenario. Se despidieron ante una multitud que copó el predio, logrando un récord de convocatoria, por encima de Madonna (44 mil), Soda Stereo (43 mil) y Paul McCartney (42 mil). Nadie imaginó que se había terminado el camino de la banda más popular de la historia de la música nacional. Lo que comenzó como un colectivo multiartístico de vida comunitaria en la ciudad de La Plata, continuó en Buenos Aires y terminó en el fenómeno de masas más grande y convocante del rock argentino.

Seguir leyendo

La irrepetible experiencia musical que había sobrevolado la escena del rock argentino desde hacía más de dos décadas, daba sin saberlo aquel 4 de agosto de 2001 su última función y abría paso a uno de los más grandes mitos de la escena musical local.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la irrepetible experiencia musical que había sobrevolado la escena del rock argentino desde hacía más de dos décadas, daba sin saberlo hace 20 años su última función y abría paso a uno de los más grandes mitos de la escena musical local, que aún perdura y se agranda con relatos de todo aquel que alguna vez fue parte de esa movida o apenas tuvo contacto desde un lugar de público.

Aunque la confirmación oficial de la separación iba a llegar unos meses después, el cierre de la historia palpable del grupo se ubica en aquella noche del 4 de agosto de 2001, en el estadio mundialista cordobés Mario Alberto Kempes, conocido por entonces como el Chateau.

Hasta allí, el combo liderado por el triunvirato conformado por el guitarrista Skay Beilinson, el cantante Carlos "El Indio" Solari y la mánager "todoterreno" Carmen "La Negra Poli" Castro, había dejado una huella indeleble con los alocados shows de fines de la dictadura y principio de la democracia, el recorrido por el under porteño de los '80 y la masividad de estadios en los '90.

Con un rock de alto vuelo y una inigualable poética, Los Redondos fueron un espacio de catarsis en años oscuros, amplificador de la voz de una bohemia crítica en los '80 y de los jóvenes expulsados por el neoliberalismo en los '90.

Estas cuestiones y el camino de la independencia, con la novedad en este caso de ser compatible con la masividad, pusieron al grupo en la mira de los poderes fácticos que, con distintas estrategias -en su mayoría con el respaldo de los discursos hegemónicos emanados desde los medios- intentaron crear una especie de leyenda negra a su alrededor.

La fuerza del arte y de los seguidores que defendieron las banderas del grupo pusieron las cosas en su lugar y, hoy en día, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota es sinónimo de una de las mejores y más originales bandas que dio la historia del rock argentino.

Tito Fargo

"Mi experiencia con Los Redondos tiene que ver básicamente con mis inicios de manera profesional y, fundamentalmente, lo que destaco es el mecanismo de ser un músico independiente, algo que hasta el día de hoy conservo porque me interesa esa fórmula, mucho más en estos tiempos. Me parece que está bueno seguir defendiendo una postura artística desde ese lugar porque te da una libertad de pensamiento y de concepto de trabajo que desde ningún otro lugar se puede lograr. Yo creo que ese es el aporte mayor, más allá de lo musical, de haber arreglado y ayudado a componer, y haber ejecutado y grabado esas canciones, en los discos 'Gulp' y 'Oktubre' donde participé. La estética de la independencia me ha dejado".

Conejo Jolivet

"Mi historia con Los Redondos empieza en el '78 a través de un luthier al que llevaba mi guitarra. Me contó que le había hablado de mí a unos muchachos de La Plata y me pasó un teléfono. Llamé y arreglamos un encuentro con Skay y Poly en su departamento. Yo estaba acostumbrado en esa época a los reventados del rock y el blues, y estos nada que ver, me atendieron con un mate, muy criollo y sanito todo. Empezamos a ensayar en un sótano en Corrientes y 9 de Julio. Skay se colgaba un pito con el cual me llamaba a retraerme en los solos para que entrara la voz o terminara el tema. El Indio no aparecía y pregunté quién era el cantante, y me dijeron que era "El Astronauta Italiano". De nuevo, aparece un tipo con una avanzada calvicie y un bigote que parecía un cepillo, que era lo menos parecido a un cantante de rock; aparte se vestía como un tipo normal, no como un rockero, pero cantaba bien. Hicimos algunos shows donde se repartían los buñuelos de ricota, había monólogos, estaban las bailarinas que hacían strip-tease. Yo había sumado a mi amigo que era un maestro del blues, que se llamaba El Blusero León Vanella y al baterista Marcelo Pucci, que tocaba conmigo en Pappo's Blues".

Rodolfo "El Soldado" González

"Trabajé desde los 15 años hasta los 30 más o menos, hasta el año '97. Yo los conocía de escucharlos en la radio y me imaginaba cómo serían. Trabajar con ellos fue como una especie de revelación, sobre todo por lo que tiene que ver con la movida que había en ese tiempo. Revelaciones de la noche, estar con gente grande vinculada con lo que a uno le gustaba que era la música y el rock. Una experiencia muy linda y muy interesante la de verlos desde ese principio hasta su crecimiento, su masividad. Mi paso por ahí fue de crecimiento personal y tengo hermosos recuerdos de ellos por además haberme dado una mano en los inicios de mi carrera musical. El crecimiento que tuve ahí no fue solo musical, sino también en todo lo que tiene que ver con manejarse independientemente, aunque serlo es una circunstancia y recién con el paso del tiempo es una elección. Ellos fueron independientes y en esa elección tuvieron muchos aciertos y muchos desaciertos. Pasaron por muchas vicisitudes que podrían haberse ahorrado. Fueron creciendo y entendiendo hasta su última actuación. También aprendí mucho sobre cómo se genera un show, cómo se trabaja, y lo técnico. Los Redondos fueron un fenómeno social. Desde su separación hasta ahora generaron mucha más gente que lo sigue y en realidad es la gente que no los vio, es tan grande ese fenómeno que genera eso. Como banda tiene un legado muy interesante, no creo que sea la mejor banda pero sí está entre las mejores. Creo que cumplieron su tiempo y ahora están sus representantes".