Hace tres años, James Gunn sorprendió al mundo con Guardianes de la galaxia, la más divertida de las propuestas surgidas de la factoría Marvel, sobre las desventuras de unos renegados y cuya principal influencia era, sin duda, Star Wars. El mismo guionista y director regresa ahora (y ya se confirmó que lo hará también para la tercera entrega) con una secuela que confirma una de las máximas de Hollywood: más es menos.
Ayer se estrenó el Volumen 2 de la saga, que tiene 15 minutos adicionales, más conflictos, más personajes, más acción y hasta más escenas y chistes insertados durante los créditos finales (casi se pierde la cuenta de cuántos son). Y si bien no deja de ser un film lúdico, desenfadado, simpático y por momentos entretenido, esta apuesta constante a la acumulación termina agobiando un poco y resintiendo el resultado final.
Llena de estímulos, vértigo y chistes superficiales, Guardianes de la galaxia Vol. 2 tiene en claro su target y es muy probable, entonces, que su público no salga decepcionado.
