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Leandro Ríos: el profesor que da clases para ayudar a un comedor

Leandro Ríos es profesor y estudiante avanzado de ingeniería, y da clases de apoyo a cambio de donaciones para el comedor Casita de Guadalupe, de Guaymallén

Cuando se escuchan historias de solidaridad, como la del joven profesor Leandro Ríos, uno suele plantearse el desafío de calificarla con una palabra. Sin embargo, para este "ingeniero junior", no alcanza, y a la palabra empatía, hay que agregarle compromiso. Y el hecho de ver la puesta en acción de los sentimientos, hace agrandar más el valor de la segunda. Ríos supo lo que era el dolor de los necesitados desde su infancia, y sintió la necesidad de ayudar, y de inmediato puso manos a la obra y busca con todo lo que tiene a su alcance mostrarles un camino, encender una lucecita a los marginados, para ayudarlos a salir adelante. Es de los que "enseñan a pescar", en vez de darle pescado al hambriento desde un comedor infantil llamado Casita de Guadalupe.

Ríos está rindiendo sus últimas materias de la carrera de Ingeniería Industrial, y además, desde la adolescencia asumió la profesión de docente, primero preparando alumnos particulares en materias como Matemática, Física, o Química, para ayudar a su magra economía y poder estudiar. Actualmente, y a pesar de sus múltiples obligaciones -es profesor en la escuela San Pedro Nolasco, preuniversitario (particular), y la Universidad-, se da tiempo para ayudar, mediante una iniciativa que lleva a cabo desde el comedor infantil Guadalupe, donde ayuda gratuitamente a los postulantes a ingresar a carreras universitarias en las materias técnicas y solo pide una colaboración para el comedor infantil.

La idea es que algún día el comedor deje de ser un lugar donde se le da de comer a los niños necesitados, para que pase a ser un aula de enseñanza La idea es que algún día el comedor deje de ser un lugar donde se le da de comer a los niños necesitados, para que pase a ser un aula de enseñanza

AULA DE OFICIOS

Dos propuestas para una ayuda integral

Este trabajo de Ríos, donde genera una doble acción de ayuda, se llama Consultas Solidarias, ya va por su tercera edición, y se realiza en forma virtual. "Quiero que el proyecto se conozca, y no tanto mi participación. Los domingos hago una hora y media de clases virtual por Google Meet y se llama Consulta Solidaria. Esta semana participaron más de 100 alumnos, aspirantes a ingresar a las facultades de Ingeniería y Arquitectura. Los sábados se cargan las dudas, vía mail, y el domingo evacuamos", explica Leandro sobre la modalidad del sistema, y agrega: "Luego los alumnos transfieren la donación a la cuenta de Casita de Guadalupe de lo que puedan colaborar. Algunos son generosos y depositan $1.500, por ejemplo, mientras otros, lo que pueden. Esto es también solidario para ellos. Por eso no se cobra algo fijo", señaló el profe solidario.

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Otro de los proyectos de Matías, es el del llamado Aula de Oficios, para proveerles herramientas a quienes no tengan la posibilidad de estudiar, de que accedan a trabajos como mano de obra especializada y lleguen a puestos de trabajo mejores remunerados. Se trata de un voluntariado, donde profesionales, docentes o idóneos enseñan oficios en forma gratuita a los interesados. Este trabajo le valió a Sergio y la gente de la Casita una mención honorífica en el concurso Acciones Positivas 730 de la Cámara de Comercio Suizo-Argentina.

"Aula de Oficios es un programa de voluntariado -sin fines de lucro- cuyo objetivo primero es el desarrollo comunitario, mediante la refacción y acondicionamiento de comedores o merenderos infantiles, a los que también acuden adolescentes, para convertirlos en espacios de integración, socialización y aprendizaje. El proyecto ofrece, además de apoyo escolar para nivel primario y secundario, la formación en oficios como electricidad, soldadura, carpintería, pintura, costura, peluquería, taller de tatuajes, cocina y manipulación de alimentos, entre otros", explica Leandro en la memoria descriptiva del proyecto, y completa: "Si el espacio se encuentra en zona rural, el concepto de Aula de Oficios se adapta al territorio, brindando en este caso por ejemplo, talleres de hidroponía, jardinería, botánica, lombricultura o apicultura. Otra variante, es la posibilidad de dotar de herramientas necesarias para que Aula de Oficios pueda ofrecer cursos de computación, programación, diseño web y community management", detalló.

El pudor de sacarse protagonismo

Como toda persona honesta y con valores, Sergio es muy pudoroso a la hora de hablar de su trabajo, y mucho más de su persona. "En abril creamos el voluntariado Aulas de Oficios, que nació en la Casita de Guadalupe, y ahí hay gente que hace más de tres millones de cosas que yo. Entonces uno piensa: ¿qué hago yo acá poniendo la cara, con tanta gente trabajando desde el anonimato?", dice el docente de alma.

"La Casita de Guadalupe nació como un ranchito, ya tiene 32 años, está en el barrio Las Viñas, y acuden más de 200 chicos actualmente. Acá trabaja gente muy grosa, que realmente deja la vida por ayudar. Su creador es Sergio Lacón, y si hay que destacar a alguien, es precisamente a él. Para mí ha sido mi inspiración para colaborar con la gente", explica Ríos.

Sobre el objetivo básico del trabajo comunitario, el futuro ingeniero señala: "Más que dar de comer, buscamos que los chicos se nutran bien. Muchos nos donan arroz y fideos, pero la gente no come solo arroz y fideos , hacemos un menú, lo más variado posible, organizamos colectas variando las peticiones. Muchas veces, en eventos que organizamos, en vez de cobrar entradas, les damos a los chicos unos colores, y cada color tiene escrito el tipo de alimento o el artículo de limpieza o utensilio de cocina que tienen que traer", destaca Leandro sobre la función de la Casita en Guaymallén.

Ríos inició su labor solidaria desde muy niño, gracias a su ingreso a los Scouts. "Aprendí la solidaridad en los Scouts de la iglesia Cristo Rey, aunque no me considero alguien religioso. En la zona había muchas necesidades básicas para familias, y ahí fui descubriendo esto de trabajar para la comunidad", recordó Leandro Ríos, sobre el comienzo de un camino que lo enaltece como ciudadano y como persona, representando a un montón de otros, que ayudan en forma anónima.

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