Entrevista

Del sueño adolescente a tener uno de los 5 viveros de cactus y suculentas más grandes del país

La mendocina Ana Paula Freire se enamoró de los cactus cuando tenía 16 años. Hoy, con casi 50, lidera uno de los 5 viveros exclusivos más grandes del país

En un rincón de Rodeo del Medio, entre hileras prolijas de macetas y formas que parecen esculturas vivas, Ana Paula Freire habla de cactus como quien habla de viejos amigos. Tiene 50 años y más de tres décadas conviviendo con plantas que enseñan, sobre todo, a esperar.

Su vivero, Cactus Mendoza, es hoy uno de los 5 más grandes del país dedicados exclusivamente a la producción de cactus y suculentas. En la región de Cuyo prácticamente no tiene competencia directa.

Sin embargo, el camino no fue inmediato ni sencillo: empezó como un flechazo de amor adolescente y se consolidó con paciencia, ensayo y error, apostando al emprendimiento propio sin concesiones.

Ana Paula Freire en su vivero de cactus y suculentas Cactus Mendoza
Ana Paula se enamoró de los cactus cuando tenía 16 años. Estudió Floricultura y en 2012 abrió su vivero en Rodeo del Medio.

Ana Paula se enamoró de los cactus cuando tenía 16 años. Estudió Floricultura y en 2012 abrió su vivero en Rodeo del Medio.

“Reconozco que no es habitual tener un vivero exclusivo de cactus y suculentas”, dice con una sonrisa en diálogo con Diario UNO.

Y lo confirma: así de grandes como el suyo hay apenas 5 en toda Argentina, siendo el único de producción mayorista de Mendoza. La rareza, lejos de espantarla, fue siempre parte del encanto.

Los cactus y un amor adolescente para toda la vida

Hija de viveristas, criada entre plantas ornamentales y congresos del sector, Ana Paula Freire encontró su vocación a los 16 años, frente a un estanque lleno de cactus en una exposición en Buenos Aires. “Me enamoré”, recuerda.

Décadas después, aquella fascinación se convirtió en una empresa que distribuye a nivel mayorista en distintas provincias. Y escuchándola hace que las espinas de sus plantas se suavicen y se conviertan en pura sabiduría.

La historia combina herencia familiar, formación académica en floricultura y una apuesta arriesgada que comenzó en 2012, cuando decidió independizarse del negocio de sus padres para dedicarse a estas plantas que crecen lento pero firme. Y que la completan permitiéndole hacer lo que más le gusta en la vida: cultivar cactus y suculentas.

El tiempo de los cactus

Ana Paula Freire estudió Floricultura en la UBA y trabajó varios años en la empresa familiar produciendo plantas ornamentales. Pero el llamado de los cactus seguía ahí, siempre latente.

“Había estado produciendo dentro de la empresa de mis papás cactus y suculentas, y en el 2012 decidimos abrirnos en el camino de un cultivo exclusivo”, cuenta y habla en plural refiriéndose a su socia Marcela Prado, a quien conoció trabajando en el vivero de su familia.

Marcela Prado y Ana Paula Freire en su vivero de cactus y suculentas Cactus Mendoza
Ana Paula Freire junto a su socia, Marcela Prado, en Cactus Mendoza, vivero exclusivo de cactus y suculentas que venden en todo el país.

Ana Paula Freire junto a su socia, Marcela Prado, en Cactus Mendoza, vivero exclusivo de cactus y suculentas que venden en todo el país.

Alquilaron un predio en Rodeo del Medio y empezaron de cero, removiendo tierra y allanando el terreno con sus propias manos. A ellas se sumó en las primeras siembras de cactus y suculentas el ingeniero agrónomo Miguel Cirrincione, quien es además profesor en la cátedra de Fisiología Vegetal de la Facultad de Agronomía de la UNCuyo.

Ana Paula rememora que el lote donde hoy funciona su vivero “estaba lleno de malezas y no teníamos plata para arrancar”. Los primeros años se sostuvieron con producción de tomates, aromáticas y plantines florales. Mientras tanto los cactus, pacientes, iban creciendo a la par.

Plantas que enseñan a trabajar la paciencia

Es que el proceso no admite apuros ni es apto para gente con trastornos de ansiedad. “El primer año los cactus están en almacigueras, todos juntitos. Sembramos unas 300 plantas por almácigo. Al siguiente verano se replican y recién en el tercer año pasan a su primera maceta”, describe sobre el cultivo y aclara: “Para venderlos en un tamaño mayor hay que esperar un año más”.

En promedio suele esperarse cuatro años desde la siembra hasta que la planta esté lista para la venta al público.

Hay que saber esperarlo al cactus. Son plantas de reproducción celular lenta, adaptadas a medios extremos. Hay que saber esperarlo al cactus. Son plantas de reproducción celular lenta, adaptadas a medios extremos.

Ana Paula Freire en su vivero de cactus y suculentas Cactus Mendoza
En su vivero Ana Paula tiene más de 800 ejemplares de cactus.

En su vivero Ana Paula tiene más de 800 ejemplares de cactus.

“Hay que saber esperarlo al cactus”, resume. Y enseguida puede compararse esa espera con la vendimia: como el vino nuevo necesita tiempo.

“Son plantas de reproducción celular lenta, adaptadas a medios extremos. Sus costillas les permiten expandirse cuando llueve y almacenar agua por largos períodos”, ilustra la responsable de Cactus Mendoza, derramando en sus palabras la misma ternura que ejerce en el cuidado de sus plantas.

Los cactus no solo nacen en el desierto

Uno de los mitos que derriba en la charla Ana Paula Freire es el que se asocia cactus exclusivamente con zonas áridas. “No solo crecen en desiertos. A los cactus los encontrás solamente en Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica, incluso en selvas del continente americano, debajo de los árboles o en los troncos como epífitos”, revela.

Explica que por esta misma razón algunos cactus o suculentas necesitan pleno sol y otros, en cambio, no deben exponerse directamente porque están adaptados a condiciones muy distintas.

La gente se sorprende de la gran variedad. Hay cactus que crecen apenas un centímetro y otros que pueden llegar a medir 30 metros. La gente se sorprende de la gran variedad. Hay cactus que crecen apenas un centímetro y otros que pueden llegar a medir 30 metros.

Ana Paula Freire en su vivero de cactus y suculentas Cactus Mendoza
Para la dueña de Cactus Mendoza hay un interés creciente por plantas de bajo requerimiento hídrico gracias a la conciencia del cuidado del agua.

Para la dueña de Cactus Mendoza hay un interés creciente por plantas de bajo requerimiento hídrico gracias a la conciencia del cuidado del agua.

En su vivero contabilizan alrededor de 800 especies de cactus y otras 800 de suculentas. “Muchos se ponen de moda de repente; sale una foto en redes o en una revista y se hace furor, todo el mundo viene en busca de ese cactus específico”, comenta.

Otro dato que arroja la charla-taller sobre cactus que sin darse cuenta nos ofrece Ana Paula es que todos florecen, aunque algunos pueden tardar hasta 30 años en hacerlo.

Vivero de cactus y suculentas Cactus Mendoza
Hay una gran variedad de cactus, algunos suelen crecer hasta 30 metros y otros apenas llegan a medir un centímetro.

Hay una gran variedad de cactus, algunos suelen crecer hasta 30 metros y otros apenas llegan a medir un centímetro.

“Salvo en tonos azules, se da el resto de los colores en las flores de los cactus”, suelta como curiosidad y admite que no sabe por qué no se da el azul en las flores de estas plantas. En este sentido agrega que hay especies que abren sus flores de noche y otras de día, según sus polinizadores.

Una conciencia que crece en medio de la falta de agua

En Mendoza, el interés por estas plantas tiene también una razón ambiental que se hace cada vez más potente.

“Hay una conciencia muy fuerte por utilizar cactus y suculentas en jardines y diseños de interior. El paisajismo hoy va de la mano con el cuidado del agua”, sostiene Ana Paula Freire.

Durante la pandemia dice que el consumo explotó: “La gente desarrolló el hobby de las plantas y hubo una explosión de venta de cactus en el 2020 por el aislamiento por el Covid”.

Vivero de cactus y suculentas Cactus Mendoza
Menos azules, las flores de los cactus pueden ser de diferentes colores y se abren de noche o de día de acuerdo a su polinización.

Menos azules, las flores de los cactus pueden ser de diferentes colores y se abren de noche o de día de acuerdo a su polinización.

Luego, el comercio de cactus y suculentas volvió a valores normales, aunque de todos modos ella percibe una meseta que podría volver a subir de aquí en adelante.

Las plantas de bajo requerimiento hídrico están subiendo muchísimo más su venta. Es la suma de un montón de gente que está proyectando un futuro más sustentable. Las plantas de bajo requerimiento hídrico están subiendo muchísimo más su venta. Es la suma de un montón de gente que está proyectando un futuro más sustentable.

No se trata solo de estética. “Las plantas de bajo requerimiento hídrico están subiendo muchísimo más su venta. Es la suma de un montón de gente que está proyectando un futuro más sustentable”, considera la responsable del vivero Cactus Mendoza.

Alimenta los cactus con orujos de uva

Y esa lógica de conciencia ecológica también atraviesa su producción de cactus y suculentas en el vivero.

En lugar de utilizar únicamente sustratos minerales, Ana Paula Freire desarrolló junto a su equipo un sistema propio con orujo de uva, el residuo que queda tras hacer vino.

“Se composta durante dos años y después podemos usarlo como sustituto de tierra; para nosotros es mucho más sustentable”, detalla sobre un procedimiento que también requiere tiempo y paciencia.

Vende ejemplares de cactus que tienen más de 15 años

La lentitud del cultivo es, reconoce, una barrera de entrada para quien quiera emprender un vivero exclusivo de cactus y suculentas.

“Creo que eso desanima a muchos. Pero una vez que hacés la cadena es más liviano, no parás de sembrar”, alienta ella, una apasionada por su trabajo que lo transmite en cada cliente que se acerque a su predio en Rodeo del Medio.

Hoy Cactus Mendoza vende incluso ejemplares de 15 años y algunos que ella misma sembró cuando trabajaba con sus padres.

Ana Paula Freire en su vivero de cactus y suculentas Cactus Mendoza
Para el cultivo de los cactus y las suculentas, el vivero de Freire aplica en la tierra un sistema con orujo de uva, el residuo que queda tras hacer vino.

Para el cultivo de los cactus y las suculentas, el vivero de Freire aplica en la tierra un sistema con orujo de uva, el residuo que queda tras hacer vino.

En paralelo, en el mismo vivero abrieron una distribuidora de macetas y productos para otros viveros y paisajistas, ampliando su oferta.

“Es para brindar un servicio más completo y conservar a nuestros clientes, muchos están con nosotros desde que arrancamos”, argumenta sobre la expansión de su negocio.

Cuando los cactus le dan sentido a la vida

A punto de cumplir 50, madre de Máximo (23) y Sara (9), Ana Paula Freire mira hacia atrás sin arrepentimientos.

“La verdad que no pensé nunca en dedicarme a otra cosa”, asegura. Y aunque reconoce las dificultades económicas actuales, insiste en la resiliencia. Anima a la búsqueda constante de oportunidades, de nuevos desafíos incluso en la adversidad.

Creo que el universo siempre termina alineándose a favor de lo que creemos y de lo que soñamos. Con esfuerzo y convicción uno logra los objetivos que se propone. Creo que el universo siempre termina alineándose a favor de lo que creemos y de lo que soñamos. Con esfuerzo y convicción uno logra los objetivos que se propone.

Ana Paula Freire en su vivero de cactus y suculentas Cactus Mendoza
En almácigos de diferentes tamaños cultiva los cactus Ana Paula Freire.

En almácigos de diferentes tamaños cultiva los cactus Ana Paula Freire.

A sus hijos les repite esa idea que parece resumir su propia historia: “Ellos son espíritus libres, tienen que hacer lo que les apasione. Va a haber momentos difíciles, pero no hay que abandonar. Nunca claudicar”, concluye y pide permiso para darse una vuelta por sus caminos de cactus y suculentas que le dan sentido a su vida.