Los tubos de papel higiénico son materiales perfectos para el reciclaje. Estos cartones, los cuales generalmente terminan en la basura, nos pueden servir para crear macetas biodegradables para cultivar distintas plantas. En pocos pasos te explicaré cómo hacerlo.
Cómo reciclar tubos de papel higiénico y usarlos como macetas biodegradables
Para esta tarea que combina reciclaje y jardinería, el primer paso consistirá en recolectar algunas semillas de hortalizas (arvejas, habas, maíz, girasoles), raíces (zanahoria, rábanos) o flores (capuchinas, caléndulas, entre otras).
Luego, será momento de preparar los tubos de papel higiénico realizando cuatro cortes verticales de dos centímetros en uno de los extremos. Doblar estas pestañas hacia adentro, entrelazándolas para formar una base sólida que contenga la tierra, pero que al mismo tiempo permita el drenaje del exceso de agua.
Una vez que tengas tus cilindros con fondo, colocarlos de pie dentro de una bandeja o recipiente plástico que sirva para recolectar la humedad. Rellenar cada tubo con un sustrato ligero y de buena calidad, preferiblemente uno específico para semilleros que retenga la humedad pero que no se compacte demasiado.
Antes de colocar las semillas, debemos humedecer la tierra con un pulverizador para no mover el sustrato. Luego, depositar dos o tres semillas en el centro de cada tubo de papel higiénico y cubrirlas suavemente con un poco de tierra.
Es vital mantener el semillero en un lugar cálido y con luz indirecta, asegurándote de que el cartón siempre se sienta ligeramente húmedo al tacto. Este material tiende a absorber mucha agua, por lo que deberás vigilar el riego con mayor frecuencia que en macetas de plástico.
Cuando las plántulas hayan crecido y tengan al menos dos pares de hojas verdaderas, llega el momento del trasplante. Lo maravilloso de este método es que no necesitás sacar la planta del tubo: simplemente tendrás que enterrar el cilindro completo en su ubicación definitiva, asegurándote de que el borde del cartón no quede sobresaliendo de la superficie.
Con el paso del tiempo, el cartón se desintegrará bajo la tierra, convirtiéndose en materia orgánica y permitiendo que las raíces se expandan libremente. Este proceso evita el estrés por trasplante, que es la principal causa de muerte de los brotes jóvenes al moverlos de un recipiente a otro.






