Editorial Lunes, 16 de julio de 2018

Una mala y una buena

Los que llegan a Los Penitentes encuentran la sorpresa de las telesillas clausuradas en plena temporada.

Sólo este domingo arribaron al centro de esquí Los Penitentes aproximadamente 900 vehículos y 40 minibuses, lo que podría traducirse en la visita de unas 4.000 personas, en su mayoría turistas argentinos. Con esta cifra, muchos se preguntan cómo puede ser que ese complejo funcione sin las telesillas, que fueron clausuradas a principios de junio por falta de mantenimiento. ¿No es acaso una mala prensa para Mendoza que los visitantes se trasladen hasta la alta montaña por la nieve y allí se encuentren con la novedad de que no podrán practicar ese deporte?

No estamos diciendo que no corresponda la sanción sino que quizás se haya actuado con poca anticipación teniendo en cuenta la cercanía de la apertura de la temporada invernal y más precisamente de las vacaciones de invierno para todo el país. Y aún más si se considera que Los Penitentes no habilitó sus pistas el año pasado por falta de nieve. Es decir, que en el medio pasaron casi 12 meses para realizar un control exhaustivo de su infraestructura. Hay que aclarar que sí lo pasaron y aprobaron Los Puquios, en la misma zona cordillerana, y el complejo Las Leñas, en Malargüe.

Desde el Gobierno provincial dicen que los estudios de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) han revelado que hace años -por lo menos cinco- que esas instalaciones no eran inspeccionadas por el estado de abandono en el que las encontraron los técnicos. Y no es un dato menor ya que podría haber ocurrido una tragedia, como ha sucedido en otros centros de esquí del mundo, donde hubo que lamentar víctimas.

Las conclusiones de los informes del personal de Diseño y Desarrollo de Máquinas y Equipos de la UTN son lapidarias y abarcan también la asistencia médica en el caso de una emergencia (aquí indican que de producirse será necesario trasladar a la persona a un hospital y el más cercano está a 60 kilómetros, en la localidad de Uspallata).

Entre otros aspectos, se advierte de que no existió un plan de mantenimiento preventivo anual de las dos aerosillas (Pircas y Punta Guanaco) y que para el manejo de las pistas no se presentaron registros de capacitación actual ni de entrenamiento del personal de operación.

Hasta ahora, todo se encuentra igual y las expectativas oficiales de una futura apertura son casi nulas. ¿Seguirá la actual concesión a fin de año?

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