Editorial Viernes, 27 de abril de 2018

Que lo nuevo perdure

Qué hacer para que la nueva Unidad Fiscal de Tránsito no se desmorone como la Oficina de Causas NN.

"Toda escoba nueva barre bien" es un dicho de raíz urbana aún vigente y perfectamente aplicable a diversas situaciones de la vida diaria. Incluso a ciertos aspectos de la Justicia de Mendoza, como el funcionamiento de la flamante Unidad Fiscal de Tránsito, que en apenas tres meses y medio logró, esta semana, la primera sentencia condenatoria al responsable de una muerte en un accidente de tránsito.

Sin embargo, una vez disipada la euforia tribunalicia que se desató por lo rápido del proceso penal amerita que las autoridades repasen un hecho histórico que comenzó con la misma buena estrella, pero que en poco tiempo se derrumbó por el peso propio de la alta litigiosidad: la oficina de expedientes NN o de autores desconocidos.

Hace más de una década, y al calor de la puesta en marcha del Código Procesal y la indispensable reorganización del sistema judicial, se decidió crear esa nueva dependencia para que las nuevas fiscalías se ocuparan de los casos con autores identificados y/o denunciados. Fue una sabia forma de concentrar los recursos humanos y técnicos en la pesquisa de los casos más calientes. Sin embargo... (parecería que siempre lo hay, incluso en materia judicial) la andanada delictiva y su coletazo en los tribunales se llevó puesta a la oficina de causas NN (a los pocos meses los expedientes apilados llegaban hasta el techo del espacio físico asignado)y comenzó a edificar el colapso de las oficinas fiscales, y con él un lento pero inexorable tufillo a demoras e impunidad.

Ojalá que la Unidad Fiscal de Tránsito inaugurada hace poco no corra la misma suerte, sino que la bonanza y la ejecutividad perduren. ¿Cómo lograrlo? A nivel Gobierno, con el trabajo sobre la prevención de accidentes viales desde edad temprana; desde la Justicia, al monitorear el desempeño de los dos magistrados, sus equipos auxiliares y de aquellas dependencias cuyo trabajo está directamente vinculado con que las causas se resuelvan pronto o tarde y mal. La Policía Científica y el Cuerpo Médico Forense son reparticiones afines, ya que emiten las pruebas (peritajes mecánicos, informes médicos, etcétera) que esos magistrados y los de sentencia tendrán en cuenta para avanzar y emitir fallos.

Resulta entonces indispensable el contralor del Ministerio Público Fiscal y de la Suprema Corte de Justicia porque, claro está, un peritaje que tarda semanas o meses en llegar a las manos del fiscal será clave para determinar el éxito o el fracaso de la instrucción penal preparatoria.

¿Aprenderemos del pasado? Aún es tiempo.