La tragedia de Horcones, que el sábado dejó 19 muertos por el vuelco de un colectivo, reaviva la necesidad de urgentes y profundos cambios en el paso internacional Cristo Redentor.
En este mismo espacio se ha insistido en los reclamos que desde distintos sectores se hacen, aun antes del accidente, como las limitaciones y deficiencias en el trazado de la ruta; como en la burocracia y desidia en las aduanas de ambos países, que obligan a interminables esperas; como también a la falta de un puesto médico en ese lugar.
Venimos de una temporada récord de turistas argentinos en las costas chilenas, cada vez es mayor el caudal de transporte público y sobre todo, el de cargas.
Quizás por eso es importante el plan de obras que tiene Vialidad nacional para mejorar varios puntos de la Ruta Nacional N°7, que tiene previsto un presupuesto de U$S750 millones para el tramo en Mendoza, repartidos en ocho obras, seis de las cuales mejorarán el tramo de alta montaña hasta llegar al límite con Chile, entre ellas se cuentan la construcción de la tercera trocha a la altura de Agua de las Avispas, la doble vía en la Curva de Guido y en la Curva de la Soberanía, la variante en Uspallata y varios cobertizos en las zonas de derrumbes.
Esta importante inversión no deja de ser un parche, si se piensa a futuro, y eso necesita de la gestión para vitalizar el gran proyecto en el que desde hace varios años se viene avanzando, retrocediendo y esperando: el túnel de baja altura del corredor bioceánico Aconcagua, el que fue ideado dentro de estrategias logísticas de comercio internacional para unir el Atlántico y el Pacífico, o sea, Europa y Asia para las economías de Argentina y Chile, y del Mercosur.
El túnel de casi 55 kilómetros no sólo garantiza que el tránsito en el paso internacional siempre esté abierto y no sea víctima de las inclemencias del tiempo, no sólo garantiza achicar drásticamente los tiempos del punto a punto de las mercaderías, sino que también garantiza mayor seguridad vial, ya que el transporte pesado en la zona más complicada de alta montaña será trasladado por el ferrocarril eléctrico de alta capacidad de carga por un sistema abierto de trocha única multimodal.
Sirven los parches, sí, pero más importante es ejecutar las megaobras acordes a los tiempos y a las necesidades que ellos plantean.
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