Fueron creciendo como hormigas. Al principio eran tres o cuatro. Su territorio era el ingreso a una galería mendocina. Con el tiempo, desde ese lugar salieron algunos más y llegaron a la esquina de Catamarca y San Martín. Su primera etapa de crecimiento fue con el cepo de Cristina Kirchner. Con la llegada de Mauricio Macri y la eliminación del cepo al dólar, varios desaparecieron. Quedaron tres o cuatro. Cuando Alberto Fernández lo reinstaló y lo hizo mucho más duro, ellos volvieron pero renovados y fueron agrandando territorio: se trata de los arbolitos.
Sin casas de cambio, los arbolitos expanden su territorio
Con el cierre de Cambio Santiago, Mendoza perdió su última casa de cambio. Lo irónico es que su fin coincida con la apertura de fronteras. Se espera que en un futuro cercano, la masa de chilenos que lleguen a Mendoza sea importante. Pero las casas de cambio no aguantaron la pandemia de Covid y sus restricciones.
En el 2014, el fenómeno de los arbolitos era algo resonante en Mendoza. Con el cepo al dólar que impuso la ex presidenta Cristina Kirchner, algunos locales dedicados a la venta de compra venta de oro que se encontraban en una galería en calle San Martín, entre Catamarca y Garibaldi, sacaron a sus empleados y contrataron a algunos para ofrecer dólares, pesos chilenos y otras monedas.
Cada tanto se hacían operativos especiales y los arbolitos "desaparecían" algunas horas, pero siempre volvían. Lo hacían a la luz del día, sin que casi nunca se los molestara. El negocio les redituaba. El Gobierno Nacional había impuesto un cepo al dólar y con una inflación creciente, los que tenían o podían ahorrar algo, se volcaban al dólar. Sin poder adquirirlos legalmente, los arbolitos eran la salvación a pesar de lo lúgubre que podía ser entrar a uno de esos locales y la desconfianza que esto podía despertar.
Con el gobierno de Mauricio Macri la situación cambió. La primera medida del ex presidente fue levantar el cepo cambiario. Con ese acto, cualquier persona podía adquirir dólares en un banco o casa de cambio. Fue un golpe muy duro para los arbolitos. Muchos de ellos desaparecieron de la vereda de calle San Martín y Catamarca. Tendrían su revancha.
La revancha de los arbolitos
Tras la derrota en las PASO 2019, Macri reinstaló el cepo cambiario. Alberto Fernández se encargó de endurecerlo en medio de la pandemia. Justamente, el Covid le asestó un duro golpe a las casas de cambio.
Con las restricciones, tanto cambiarias como para circular, las casas de cambio fueron cerrando una a una. Paralelamente, los arbolitos continuaron con su trabajo.
Al principio, sin poder ubicarse en las veredas muchos de ellos mutaron. Se valieron de sus clientes habituales y cambiaban pesos y dólares a domicilio. Para algunos, el sistema era muy simple. Todos los días se informaba la cotización por WhatsApp y se pactaba el cambio.
En otros casos, la plataforma elegida para ofrecer el servicio fueron las redes sociales, pero algunos delincuentes aprovecharon el fenómeno y decidieron ofrecer ventas falsas de dólares para atraer incautos y dejarlos sin nada.
Pero a medida que se levantaban las restricciones, los arbolitos fueron apareciendo otra vez. Algo había cambiado. Ya no se ubicaban sobre la puerta de la galería o sobre la esquina de Catamarca y San Martín. El cierre de casas de cambio les había dado más posibilidades.
Fue así como se comenzaron a instalar algunas joyerías sobre calle Catamarca y Espejo. En la puerta de algunas de ellas, chicos y chicas jóvenes ofrecen "cambio" a todo el que pase. El territorio se había agrandado, pero también los nuevos arbolitos se muestran más formales en su vestimenta, con pantalón de vestir y camisa blanca. Los negocios de cambio dejaron de ser oscuros, ahora están a simple vista.
En las últimas semanas, los arbolitos también llegaron a calle 9 de Julio. La batalla la ganaron ellos. Ellos subsistieron, las casas de cambio desaparecieron.




