Diario Uno > Economía > Cosecha

Promedia la cosecha 2021 y los obreros se esfuerzan para completarla

Los obreros y las cuadrillas de cosechadores se multiplican para cubrir las necesidades de la cosecha 2021 en las fincas de Mendoza, que cuentan con escasa mano de obra de obreros golondrina. La ficha promedia un valor de $40 y el quintal ronda los $3.200 para las criollas

cosecha 15.JPG

Se levanta a las 6. Toma unos mates, con pan de ayer. Agarra el tacho y las tijeras, se trepa a su bicicleta y sale. Por donde vaya, más cerca o más lejos, encontrará una finca donde estén cosechando y, a falta de gente, le dirán que si cuando ofrezca sumarse. Depende de como esté la viña, cargará unos 1.500 a 2.000 kilos sobre el hombro derecho y caminará unos 15 kilómetros entre las hileras, en terreno siempre desparejo. Con suerte, se llevará a su casa unos $2.000, al final del día, la misma plata que le sale, por hijo, comprar el material escolar para este año. Y tiene 4 pibes. Son como 200 tachos, 50 por mochila de cada pibe.

Se llama Carlos, vive en Giagnoni, tiene 40 años y dos tercios de la vida de vendimias. Este año ha trabajado como nunca, sin parar, sin necesidad de tener que meterse en una cuadrilla al comienzo de la cosecha. Basta con salir a la calle, con el tacho y la tijera. Aún así no gana más. La plata rinde lo mismo, o menos. En el bolsillo, se va como agua.

Te puede interesar...

cosecha 10.JPG

Más allá de lo que se diga en los escritorios, acá, entre las hileras, la cosa es mas o menos así: Nada de barbijos, ni baños, ni alcohol en gel, ni papeles. Si anda girando una inspección, cualquiera sea, algún dispara un tiro al aire y todos a la redonda se dispersan. Es que el productor quiere cosechar, el contratista y el cuadrillero quieren levantar y el obrero quiere la ficha y que no le suspendan el plan. "¿Justo este año, el más complicado de todos, se quieren venir a hacer los lindos y querer hacer cumplir leyes y protocolos? ¡Que se dejen de embromar...!", dice uno.

La ficha cae en el tacho. Ni ruido hace. Antes eran metálicas, pero ahora son de plastiquito. Entre el mosto y lo livianito de la ficha, ni ¡chas! hace.

cosecha 9.JPG

Acá hay bonarda, allá criolla. Rinde lindo. Son racimos grandes que se desprenden solitos. Ni tijera hace falta. En el camión Dodge (la mayoría de los que andan por las fincas son Dodge de los años 80 más o menos, vaya uno a saber por qué) entran unos 500 tachos, unos 100 quintales. Buena plata pero no tanto como dice el gobierno que debería ser. Nadie paga $6.000 el quinal. A lo mucho $3.200.

Están apurados los productores por levantar. La lluvia les está apestando la uva y las bodegas vueltean si las ven con hongos. Mejor apurar, por más que les falte grado.

A eso de las 5 está terminada la jornada. La hora depende de a cuanto esté el camión y cuanto quede en la viña. Pero, más o menos, las 5 de la tarde es buena hora.

Hoy estuvo fesquito, lindo para tachear. Ahora queda la vuelta a casa. Capaz habrá que comprase una cervecita en la esquina del carril. Un gustito, apenas.