La reciente firma del acuerdo Unión Europea-Mercosur marca un punto de inflexión para la economía argentina y abre una ventana estratégica para provincias con fuerte potencial energético y minero, como Mendoza. Tras 26 años de negociaciones, ambos bloques sellaron la creación de un área de libre comercio que integrará a 720 millones de consumidores, convirtiéndose en la más grande del mundo por volumen y proyección productiva.
El entendimiento, calificado como histórico por los gobiernos involucrados, permitirá que la Unión Europea elimine aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur, además de otorgar acceso preferencial a otro 7,5%. En la práctica, casi la totalidad de los envíos sudamericanos al mercado europeo quedará beneficiada, lo que representa una oportunidad inmejorable para ampliar exportaciones y atraer inversiones.
Para Argentina, las proyecciones oficiales anticipan un impacto significativo: las exportaciones hacia la UE crecerían un 76% en los primeros cinco años de vigencia del acuerdo y un 122% en un horizonte de diez años. En términos monetarios, implicaría pasar de USD 8.641 millones en 2025 a más de USD 19.000 millones en una década.
Pero más allá del crecimiento de sectores tradicionales como la agroindustria, el verdadero motor de esta expansión estaría en la energía y la minería, rubros estratégicos para la transición energética global y en los que Mendoza busca recuperar protagonismo.
Petróleo y cobre: el eje mendocino
En este nuevo escenario, el petróleo y el cobre emergen como dos activos clave para la provincia. La demanda europea de energía y minerales críticos crece al ritmo de la descarbonización, la electrificación y la necesidad de diversificar proveedores estratégicos. El acuerdo comercial reduce barreras, mejora la previsibilidad y vuelve más competitivo el ingreso de estos productos al mercado europeo.
Mendoza, con tradición hidrocarburífera y un renovado interés por el desarrollo del cobre, queda bien posicionada para captar parte de este proceso. La reactivación de inversiones en exploración y producción petrolera, sumada al potencial de proyectos cupríferos, podría encontrar en la Unión Europea un socio comercial estable y de largo plazo.
Desde Cancillería destacan que el mayor dinamismo exportador argentino vendrá justamente de sectores como hidrocarburos, litio y cobre. En ese contexto, la provincia podría transformarse en un nodo relevante dentro de la nueva arquitectura exportadora del país, siempre que logre articular reglas claras, infraestructura y consensos sociales para el desarrollo de estos recursos.
Un cambio en la matriz exportadora
El acuerdo también apunta a diversificar la canasta exportadora argentina y reducir la dependencia de productos primarios. En paralelo al crecimiento minero-energético, se proyecta una expansión del 30% en exportaciones industriales, especialmente en químicos y petroquímicos, sectores que también pueden vincularse a la actividad petrolera.
Para Mendoza, esto abre la posibilidad de encadenamientos productivos, mayor valor agregado y generación de empleo calificado, en un contexto internacional que demanda energía segura y minerales estratégicos.
El tratado entre el Mercosur y la Unión Europea no solo redefine la inserción internacional de Argentina, sino que coloca a Mendoza frente a una oportunidad histórica por su expansión en los minerales críticos y el petróleo con un mercado europeo en expansión.
Con información de El Cronista.





