La idea keynesiana, y que también tomaron en gran medida los neoclásicos e incluso buena parte de los monetaristas, es que es la demanda la que genera la oferta. Keynes llegó a decir que “en el largo plazo estamos todos muertos”, y por eso recomendaba que el Estado interviniera en la economía en tiempos de crisis para “corregir el problema generado por el capitalismo, que es intrínsecamente inestable”. Miran la economía como compartimentos estancos y no como algo circular sin principio ni final.
El concepto central es que, para que una empresa exista y se ponga a fabricar un producto o un servicio, es necesario que exista una demanda de ese producto/servicio antes, de lo contrario, nadie se pone a producirlo. Luego, siguiendo ese proceso demanda-oferta, si por alguna razón la demanda cae es necesario que el Estado intervenga para que la demanda vuelva a subir, ya que es la razón de la existencia de la oferta.
Imaginen por un instante qué hubiera sido de Ford y su empresa, si le hacía caso a este absurdo, que dicho sea de paso, Jean B. Say se había encargado de mostrar que era un concepto equivocado (Keynes no fue para nada original en su planteo). Ford cuenta que no le interesaba saber lo que “demandaba el mercado” (detestaba los “focus groups”, las “investigaciones de mercado”, y cualquier cosa que intentara decirle qué debía producir/crear, algo muy similar decía Steve Jobs). Alguna vez dijo que si le hacía caso a la demanda, la gente le pedía “caballos más rápidos”. ¿Qué significa esto? Que la economía funciona exactamente al revés, es la oferta la que crea la demanda.
Diferencia conceptual, teórica y fáctica
La Escuela Austríaca de Economía se diferencia del resto entre otras cosas precisamente por señalar que es la oferta la que genera demanda y no al revés. Usando el ejemplo de Ford, digamos que se puso a crear algo (auto) y luego trató de que el mercado viera las ventajas de tenerlo comparado con otras opciones (caballos, bicicletas, caminar, etc.) que existían hasta ese momento. Gran eficiencia de tiempo, mayor limpieza personal, fácil de estacionar y poder dejar, menos cansancio físico, etc., todo lo cual hizo que el mercado comenzara a comprarlo.
Queda claro que Ford hizo que el auto empezara a ser una necesidad para las personas y empresas, el gran Philip Kotler (creador del marketing, pero luego de haber estudiado economía en Chicago, algo fundamental para que luego el marketing sirva de algo) diría, creó mercado.
Esto sucede incluso si el producto/servicio ya existe, no necesariamente el proceso oferta-demanda se genera con algo nuevo. Siguiendo otra vez a Kotler, el producto/servicio no es sólo lo que fabrico, es también el contexto que ofrezco junto con ello. Cuando doy clases utilizo siempre un ejemplo tomado precisamente de Kotler, pero adaptado a lo que quiero mostrar. Supongamos que estamos en la Quebrada de Humahuaca un 2 de enero a las 3 de la tarde, venimos de caminar varias horas, y encontramos dos kioscos que venden agua mineral en botella, uno la vende a 100 y tiene un ventilador en el negocio y el otro a 200 y tiene un aire acondicionado adentro. Dejando de lado la restricción presupuestaria, les digo a los alumnos, dónde comprarían el agua? Y todos sin excepción dicen “al de 200”. Y la segunda pregunta es, hubo una demanda previa de agua mineral con aire acondicionado? NO, el dueño del negocio “creó mercado” ofreciendo un diferencial, el producto pasó a ser “agua mineral con aire acondicionado”.
La oferta creó la demanda. Pero no termina ahí. El dueño, generador del “nuevo producto”, la nueva oferta; con el resultado de ello, puede demandar por ejemplo ropa, y el fabricante de ropa haciendo lo mismo, luego con el resultado puede demandar por ejemplo leche, y así sucesivamente. Es un círculo que no termina nunca, pero es un círculo cada vez más grande.
Veamos lo que está pasando en Argentina
Como siempre les digo a los alumnos, no existe tal cosa como “una cosa es la teoría y otra la práctica”, haciendo alusión que una cosa es analizarlo desde la teoría pero luego en la práctica suceden otras cosas diferentes. En realidad, como decía mi gran maestro y profesor, Alberto Benegas Lynch (h), no hay nada más práctico que una buena teoría, es decir, si la teoría no puede explicar lo que sucede en la realidad, hay que desecharla. Hoy la economía argentina está creciendo, pero de una manera algo más sana que lo que ha venido sucediendo desde 1945 hasta 2023, salvo excepciones. Digo “algo” porque aún faltan hacer muchas más cosas para que sea totalmente sana.
La fórmula del PBI no es un indicador que sirva de mucho, ya hemos explicado en estas columnas las falencias que tiene apoyados en los libros del profesor Mark Skousen. Pero aún así, se puede mostrar cómo viene creciendo. La fórmula es la siguiente:
PBI = Consumo + Gasto Público + Inversión + Exportaciones - Importaciones
¿Qué está creciendo? Inversión y Exportaciones, es decir, oferta (Energía, Gas, Petróleo, Minerales, Campo, Agroindustria, Servicios Financieros). ¿Qué está bajando? Gasto Público y Consumo, es decir, demanda interna. Y también está subiendo Importaciones, es decir, demanda externa, pero está subiendo menos que las exportaciones lo que genera que el saldo neto sea positivo. Desde 1945 hasta 2023 el proceso fue inverso, es decir, siguiendo el ejemplo de la Quebrada de Humahuaca y de Ford, crecía la demanda interna financiada por aumento del gasto público, el mercado consumía agua mineral con ventilador y caballos más rápidos.
En el primer caso las decisiones las toma el sector privado (hoy), en el segundo caso las decisiones las toma el Estado (antes). Como el sector privado tiene siempre el incentivo de ganar dinero, intenta ofrecer cosas nuevas o cosas que ya existen pero con agregados de valor, invierte. En cambio, cuando es el Estado quien toma decisiones económicas, al no tener incentivos (en realidad sí tiene, ganar la próxima elección), no le importa agregar valor o crear algo nuevo. El sector privado fabrica “pancheras”, mientras el Estado quiere que la gente compre más panchos.
Impacto en el empleo y en el trabajo
Todo lo anterior está teniendo impacto en el empleo, en el trabajo, y está teniendo un impacto regional. Hoy se están generando cada vez más empleos (agrega valor) y cada vez menos trabajos (no agrega valor).
Las cifras de empleo y desempleo son una foto en un momento dado y la definición de empleo es arbitraria, esto es clave para determinar si realmente hay baja o suba del empleo. Si miramos los datos de empleo y desempleo recientemente publicados, podemos ver que la tasa de desempleo ha subido, pero si desagregamos el dato, veremos que curiosamente en el interior del país, hay mucho menos desempleo que en los centros urbanos. ¿Por qué está sucediendo esto?
Volvamos al PBI. Lo que está creciendo es inversión y exportación, y eso está sucediendo mucho más en el interior del país que en centros urbanos. Minería, petróleo, gas, energía, campo, agroindustria, es algo que sucede en el interior no en los centros urbanos. Esto está generando dos cosas: 1) Hay mayor demanda y cantidad de empleos en el interior y menor demanda y cantidad de trabajos, en los centros urbanos es a la inversa; 2) Empieza a notarse el traslado de personas y familias al interior producto de lo anterior.
Cuando lo que manda es mayormente la oferta, se requiere eficiencia en el uso de los recursos (recordemos que la economía existe debido a que los recursos son escasos y las necesidades son ilimitadas), y eso existe en el interior hoy. Cuando lo que se intenta es que mande la demanda, aumenta la ineficiencia, la cual se reduce con el proceso inverso, la gente y las familias se van del interior a los centros urbanos.
Los empleos están aumentando y por lo tanto sus salarios, pero aún no alcanza para que la media lo note estadísticamente (la media mide empleos más trabajos, no hace distinciones), los trabajos por ahora caen en mayor medida que suben los empleos y obviamente sus salarios. A medida que esto continúe, e incluso se producirá un mayor aumento del traslado de familias hacia el interior, la demanda retomará la senda de crecimiento, pero será más sano, ya que es promovida por un aumento de la oferta. Ya se está notando en el fuerte aumento que está teniendo el e-commerce (crece a tasas de casi 3 dígitos) y en el propio aumento de las importaciones; al comprar más barato cosas afuera, empieza a quedar un sobrante de ingresos para comprar otras cosas.
La clave es comprender lo que está sucediendo y no ir contra corriente. El profesor De Pablo fue muy criticado por una nota suya, en donde a los empleados despedidos de Fate, les dice que “cobren la indemnización, gasten muy mesuradamente y busquen otro empleo”. Ser sensible es decir la verdad, dar información y análisis correcto, no promover la insistencia en algo que no va más. El mundo está cambiando, y Argentina es parte del mundo, además de tener que dar vuelta 100 años de populismos. Es fácil ser sensible con el dinero de los demás (vía impuestos, deuda, emisión monetaria).
No hay nada más permanente que el cambio. Los que quieren promover lo contrario, lo están llevando aceleradamente a la pobreza permanente. En economía no hay misterios, pero está lleno de misteriosos. No muerdan el anzuelo.






