La merma del consumo de vino y una capacidad de compra limitada a los bolsillos de mayor poder adquisitivo deja su huella en una industria sedienta de financiamiento. De hecho, la cosecha avanza con 25% menos bodegas abocadas a la elaboración de vino que en 2025.
Existen poco más de 1.200 establecimientos inscriptos ante el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) en todo el país. Pero de ese total, las activas cayeron en forma sustancial de un año al otro: mientras hoy trabajan 503 establecimientos, para la misma época del 2025 la industria contaba con 680 en pleno proceso de recolección de uva y vinificación.
En Mendoza la relación es casi idéntica. Un año atrás funcionaban 478 bodegas y fábricas, un universo que acotó a 374 esta temporada, es decir, un 22% por debajo de una cosecha a la otra.
"El mercado está absolutamente retraído, con sobreestock de vino y mosto y una economía que no tracciona lo financiero. Si todo esto sigue así va a quedar mucha uva en la cepa", sentenció Miguel Abdala, presidente de Monte Real S.A., que con 42 millones de litros es una de las bodegas más grandes de la zona Este, polo productivo de la provincia.
Menos bodegas, ¿menos vino?
Aunque las altas y bajas de establecimientos elaboradores conllevan todo un trámite ante el INV, lo cierto es que también una porción optó por cerrar sus puertas. Otra señal de una pérdida de rentabilidad que dificulta sostener el negocio del vino.
A pocos días de la Fiesta de la Vendimia 2026 el dato muestra la cara menos agradable detrás de celebración: permanecen inscriptos 1.229 establecimientos, esto es, 10 menos que el año pasado.
Esa radiografía se agudiza por el menor consumo, los excedentes vínicos, la falta de precio para la uva y de financiamiento para las bodegas a partir de crisis como la de Norton. Un cóctel explosivo al que se suma la merma esperada para esta cosecha.
A la semana 13 los lagares ya acumulan 5,3 millones de quintales, de los cuales 3,5 millones salieron de las fincas mendocinas sobre 13, 4 millones pronosticados. Y una superficie, sin precisar aún, de viñedos abandonados que desde el Gobierno reconocen es parte de esa compleja postal para esta cosecha.
"Es la pandemia de la vitivinicultura"
Para Abdala, "el sistema financiero no da respuestas y hay mucho producto, vino y mosto, sin chance de monetizar. Es que los créditos disponibles, con productores y elaboradores raquíticos, terminan siendo un plan de regularización de deudas impositivas y llegan a quienes menos los necesitan".
En el medio, el sector espera asistencia para llegar al final de la temporada más allá de los créditos de cosecha y acarreo. Y hay propuestas para utilizar la figura de los "warrants" que incluso permita utilizar las mismas bodegas como garantía con un aforo del 100%.
Mecanismos extremos que no son pocos los que esperan para poder subsistir a una crisis que para muchos parece terminal.
"Muchas bodegas dejaron de elaborar porque no tienen con qué. Así, la merma real puede llegar a ser del 20% si los recursos para cosechar no llegan a tiempo. Por eso, a diferencia de otras crisis que ha atravesado la vitivinicultura, esta puede ser lo que fue la pandemia para todo el mundo", concluyó el empresario.






