Mientras avanza en un plan a corto plazo para reorganizarse, IMPSA se enfoca en el programa de globalización y expansión, que tiene como primer objetivo el ingreso al mercado de Estados Unidos.
Su expertise en la producción de grúas portuarias será una de las puertas de entrada a Norteamérica, donde IMPSA tendrá dos sedes: una en Miami y otra en Houston.
La otra carta de presentación, con la que el nuevo equipo directivo de IMPSA cree que puede ser competitivo en EEUU es la fabricación de componentes nucleares, aquellos necesarios para la generación de Inteligencia Artificial.
Los planes a corto plazo de IMPSA
En el cierre de la semana, hubo presentación oficial entre el CEO de IMPSA, el venezolano Jorge Salcedo, y el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien se encontraba en Londres cuando se concretó la cesión del 84,9% de las acciones estatales a la compañía estadounidense ARC Energy, socio principal del consorcio Industrial Acquisitions Fund.
En ese encuentro se presentaron formalmente los planes a corto y a largo plazo que tienen los nuevos dueños de IMPSA y que ya pusieron en marcha en los 13 días que pasaron desde la firma del contrato.
Lo primero que hizo ARC Energy fue ingresar a IMPSA 6.750.000 de dólares, con la intención de reflotar contratos frenados, especialmente los existentes con el Ministerio de Defensa de la Nación, con YPF y con la Entidad Binacional Yacyretá.
Este lunes, en tanto, el nuevo directorio de IMPSA mantendrá una reunión con representantes de la NASA, con quien también tiene proyectos en stand by que busca retomar.
Mientras que se esperan encuentros clave con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para cerrar el plan de acción futuro en materia nuclear; dado que en 2024, el Gobierno de Javier Milei frenó la fabricación de componentes auxiliares del reactor nuclear de potencia CAREM que llevaba adelante IMPSA.
Recuperar la confianza en IMPSA
“Los proyectos estaban subejecutados. Tuvimos que rearmar el flujo de caja y ponerlos a funcionar”, dijeron a Diario UNO desde el directorio de IMPSA. Básicamente, el primer objetivo es que los clientes vean que la empresa se mueve, que la inversión es real y que hay un compromiso en cumplir con las obligaciones contraídas.
“Si empezamos a cumplir, entonces la crisis de confianza se empezará a revertir”, creen firmemente en IMPSA. Y si eso sucede, habrá un efecto contagio que abrirá la puerta a nuevos clientes y con ellos nuevas oportunidades.
En palabras, parece fácil. En la práctica, aquello demandará el fondeo de proyectos e intensas negociaciones durante por lo menos 100 días.
Lo primero que podría entregar la nueva gestión de IMPSA es uno de los componentes del Reactor de Hidrodesulfuración de YPF, una pieza gigante de 148 toneladas que se está fabricando en Mendoza.
Nuevos clientes para IMPSA
En la mira de IMPSA hay nuevos proyectos para trabajar en Argentina, especialmente en materia de centrales hidroeléctricas como la de Río Grande, en Córdoba –para la que ya cuenta con una preadjudicación-; o como los Nihuiles o Diamante, en Mendoza.
Mercado hay, el desafío es cómo financiar los grandes proyectos.
Y en ese camino, las alternativas a primera vista son dos. Por un lado, la capacidad que tenga la propia IMPSA de armar el negocio con el cliente y de ir financiándose de esa manera; y por otro, explotando, en Argentina y el exterior, una rama que la empresa metalúrgica tenía bastante abandonada: la de consultoría y asesoría.
La expansión de IMPSA y la mirada puesta en la Inteligencia Artificial
Siendo hoy IMPSA una compañía de capitales norteamericanos, los primeros pasos de expansión en el exterior se darán inevitablemente en Estados Unidos. La empresa contará con una oficina central en Miami y una planta de producción en Houston.
Con ello, dicen, se le abrirá la puerta a IMPSA en los cinco continentes, donde se instalarán oficinas comerciales.
Este es el llamado plan a largo plazo de la compañía, una planificación que ya comenzó, pero que llevará su tiempo, y que cuenta con tres puntas principales: Hydro, Nuclear y Equipamiento Portuario; todo ello en base al know how propio y la sinergia con la experiencia y conocimientos que aporta ARC Energy en sus áreas de negocio.
IMPSA cuenta ya con un contrato vigente con el Ejército de Estados Unidos para la construcción de una grúa portuaria. Según confiaron desde la compañía, ese proyecto está firme pero hay que empezarlo de cero.
La nueva mirada, entonces, está puesta en la demanda de energía nuclear que despertó el auge por la Inteligencia Artificial.
¿Qué tiene que ver IMPSA con esto? La empresa de tecnología mendocina tiene más de 40 años de trayectoria ligada a la energía nuclear y es una de las tres empresas latinoamericanas con certificación ASME N para la fabricación de componentes nucleares y la única certificada con diseño propio.
“El potencial de energía que necesita la Inteligencia Artificial para funcionar está en la energía nuclear. Nosotros ya tenemos el diagnóstico, sabemos lo que podemos darle y cómo hacerlo. Solo falta empezar”, dice a Diario UNO el vicepresidente de la compañía, Juan Manuel Domínguez.
El diseño será materia de otros, lo que IMPSA puede aportar gracias a esa certificación internacional y a su experiencia es la fabricación de componentes nucleares necesarios para la generación de la IA.
En eso, confían los nuevos dueños, IMPSA puede ser altamente competitiva.
Equipo de transición para IMPSA
El 13 de febrero asumió el nuevo directorio de IMPSA, presidido por el venezolano Jorge Salcedo. Pero este equipo no será el definitivo.
Después de Vendimia, se presentará la nueva estructura y en ella, podría haber mendocinos a cargo.









