El corolario de una crisis

Garbarino no superó el concurso de acreedores y la Justicia decretó su quiebra

La cadena de electrodomésticos intentó una venta en 2025. Ahora la Justicia debe liquidar activos de Garbarino para pagarles a acreedores. El futuro de la marca

Después de un largo concurso que no logró consumar, la Justicia decretó la quiebra de la cadena de electrodomésticos Garbarino. Ahora se viene la liquidación de sus activos para pagarles a los acreedores.

Así lo dispuso el Juzgado en lo Comercial N°7, a raíz de que Carlos Rosales, quien había comprado Garbarino en 2020, no consiguió el apoyo mayoritario de acreedores para aprobar un acuerdo preventivo. Ni pudo avanzar con el cramdown, una figura que se utiliza con Vicentín y que permite vender el paquete (activos y pasivo) al mejor postor.

Entre los activos más importantes hay dos plantas industriales en el sur del país, además de las marcas Garbarino y Compumundo. Ambas, junto a las sucursales quedaron en manos de la Justicia, que deberá decidir su venta o subasta.

“Compramos una empresa que ya estaba profundamente en crisis. Estaba prácticamente en cesación de pagos y tenía apenas $30 millones de capital de trabajo. La adquirimos cuando nadie la quiso comprar a cambio de un peso y hacernos cargo de la deuda”, afirmó Rosales a La Nación.

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La sucursal de Garbarino que funcionaba en el Mendoza Shopping, donde se vivieron momentos de tensión por el cierre y despido de empleados antes del concurso de acreedores.

La sucursal de Garbarino que funcionaba en el Mendoza Shopping, donde se vivieron momentos de tensión por el cierre y despido de empleados antes del concurso de acreedores.

Por qué no funcionó la reestructuración de Garbarino

A los problemas financieros que ya arrastraba la cadena de electrodomésticos se sumó el duro golpe de la pandemia del Covid-19, que parate mediante complicó comercialmente todavía más a Garbarino.

“Hicimos un proceso de due diligence en plena pandemia y nos encontramos con un problema mucho más profundo. Pero ya estábamos en el partido y lo íbamos a jugar”, señaló Rosales, que intentó el "cramdown" en 2025 para que a través de una venta Garbarino pudiera salir a flote.

La necesaria reestructuración preveía bajar la cantidad de sucursales, hasta 60 incluída la de Mendoza, que durante años funcionó en pleno Centro, cerca del Kilómetro 0. Esto es, menos de la mitad de las que tenía al momento de caer en default, además de reorganizar áreas para evitar despidos.

“Refinanciamos deuda con los bancos por cerca de $500 millones, con entidades como Banco Santander y Galicia, que equivalía a unos cinco o seis millones de dólares”, explicó, antes de admitir que la parálisis económica por la pandemia dejó a Garbarino de rodillas.

El futuro de la marca tras la quiebra

En paralelo, la compañía arrastraba un importante pasivo laboral, que para Rosales "era muy grande” más allá de intentar la reestructuración. Por eso, a fines del 2021 Garbarino se presentó en concurso preventivo y despidió a más de 1.800 empleados.

Lo cierto es que, además de Garbarino, la quiebra alcanza también a firmas Tecnosur y Digital Fueguina, ambas de Tierra del Fuego, empresas con participaciones societarias.

“Nosotros pusimos todo para trabajar y tratar de ordenar la empresa. La idea era reconvertirla hacia el Garbarino del futuro, con foco en logística y comercio electrónico”, añadió el empresario en un repaso de la historia hasta la resolución del juez Fernando D' Alessandro.

Ahora, según trascendió, tras la quiebra algunos fondos de inversión estarían interesados en quedarse con Garbarino y Compumundo. El potencial de ambas marcas aún tienen atractivo para su relanzamiento al mercado. (NA/ La Nación)

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