Llegó el tiempo de balances y de proyectar un nuevo año 2026. Así, los empresarios de Mendoza ya empezaron a delinear su visión y objetivos para los próximos 12 meses, que estarán marcados por la herencia de un 2025 desafiante, pero con la expectativa de reformas que le impriman otro ritmo a la economía.
Empresarios de Mendoza y el 2026: expectativas para el año que empezó
Optimismo medido e incertidumbre entre los empresarios sobre el 2026. La preocupación por caída de la actividad y la expectativa de reformas necesarias
Algunos con metas ya definidas, otros condicionados por la incertidumbre. Así se expresaron algunos empresarios consultados, en su mayoría lejos de la euforia de Luis Toto Caputo, el ministro de Economía, que auguró días atrás "un 2026 espectacular".
Diario UNO consultó a referentes de 4 sectores clave de la economía de Mendoza: agro, vitivinicultura, construcción e industria. Pase, lea y conozca sus expectativas.
El agro mendocino
Con precios que no alcanzan a cubrir costos (papa y durazno son dos ejemplos), el 2026 hereda la mochila de una industria sobreestockeada y efectos como el comercio desleal.
Frente a esa coyuntura, la Unión Frutihortícola Argentina recibió la promesa de mayor control de Policía Rural de remitos de origen y destino de mercadería en puestos de venta periurbanos y su consecuente decomiso en caso de ser irregular. Una situación que afecta tanto a la papa como a la producción de zanahoria, camote y los verdeos.
En paralelo, el presidente de la entidad que nuclea a mercados de abasto, Omar Carrasco, destacó "la integración de más productores, lo que es clave en este momento porque la unión hace la fuerza entre quienes trabajan para que otros puedan consumir. Estamos organizándonos y diseñando el cronograma de trabajo para el 2026".
Mientras tanto, en el frente externo hay complicaciones que también hereda el 2026. Un caso concreto fue la negociación por el arancel antidumping que imponía Brasil al ajo chino en favor del que provee Mendoza, y que tuvo sus primeras "grietas" a sellar, en medio de los primeros embarques desde la provincia para recuperar competitividad.
Por otra parte, el desfasaje costos-precios fue una constante para varios productos. Pero marca la temporada 2025-26 del durazno. El producto arrancó con una buena cosecha, de unas 120 mil toneladas, pero valores que cayeron de $424/kilo, a casi $200 este año: así, frente a un costo por hectárea de unos U$S8.000, los ingresos no superan los U$S6.000.
“Ha habido mucho desmonte. Las fábricas quieren comprar pero no hay precios, y si no repuntan quedarán productores en el camino”, advirtió José Luis Giuliani, de la Federación del Plan Estratégico Durazno Industria, en diálogo con Conexión Agro.
Vitivinicultura 2026: entre la caída de rentabilidad y más turismo
La mochila cargada por la caída del consumo de vino y la merma del turismo receptivo marcó el año que termina para la industria vitivinícola. Y con ese peso heredado arranca 2026, con sus luces y sombras.
Es que mientras los productores ya saben que habrá un recorte marcado de compra de uva por parte de las bodegas en la próxima vendimia, los establecimientos elaboradores se aferran a que la estabilización "macro" ayude a surfear la situación.
"Tuvimos un año difícil hasta octubre, pero luego de las elecciones empezamos a notar un leve repunte del consumo y también del turismo nacional, algo muy bueno", resumió el presidente de Bodegas de Argentina, Walter Bressia.
Por eso, el enólogo y propietario de la bodega que lleva su apellido se esperanza en que "si sigue el reacomodamiento económico que ya inició el gobierno, podemos ser más optimistas para el 2026”.
Un horizonte complejo para la construcción
Es uno de los motores de la economía, que anduvo a un ritmo mínimo durante el año que termina. Desde el sector de la construcción no visualizan un 2026 muy prometedor.
"Va a ser un año muy complejo. No es la primera crisis que vivimos, habrá menos actividad económica y tendremos que adaptarnos, porque no vemos un 2026 con la construcción creciendo, mucho menos en el contexto de Mendoza", dijo Dalmiro Barbeito, titular de Corporación del Sur y de la CECIM (Cámara de Constructores Independientes de Mendoza).
El nuevo año llega condicionado, a su criterio, por el peor cóctel para el sector: pocas licitaciones de obra pública a precios bajos para el costo operativo. Y con la perspectiva aún distante de la reactivación esperada de la mano de la minería, y lo dificultoso que resulta para las pymes convertirse en proveedores de obras o servicios.
Mientras los créditos hipotecarios aún no se amoldan a los requerimientos y costos de obras privadas, según Barbeito "eso preocupa, ya que la construcción es un rubro que mueve mucho capital con un costo financiero argentino muy alto. Si los precios son malos, el escenario es muy complejo".
Sin embargo, el empresario se esperanzó en que "si Argentina crece, es muy probable que el sector derrame actividad en algún rubro que requiera infraestructura o arquitectura, y ahí las constructoras tenemos un grano de arena para aportar".
La visión de la industria
Aderpe (Asociación de Empresas de Rodríguez Peña) representa a más de 400 empresas de diversos sectores, como logística, petróleo, vitivinicultura, minería, salud, automotriz, alimentos, energía, turismo, construcción, gastronomía, comercio exterior y metalmecánica. Y tracciona la Zona Industrial Rodríguez Peña, la más grande del oeste argentino.
Pese a las dificultades de un año complejo, el presidente de Aderpe, Manuel Ponce, adelantó que para 2026, el norte está puesto en mejorar la infraestructura. Por eso, la prioridad es continuar el masterplan desarrollado en 2025, y relanzar la Fepazim (Federación de Parques y Zona Industrial de Mendoza), además de estrechar vínculos con cámaras afines como la Cideter de Santa Fe y con la Unión Industrial de Campana (Buenos Aires).
Como cierre del año, la asociación de la Zona Industrial firmó un convenio con la Provincia, que le aseguró subsidios o ANR (Aportes no reembolsables) por $20 millones para financiar proyectos de capacitación, digitalización, tecnología e infraestructura. Y le sumará un aporte propio de $5 millones para concluir la segunda etapa del Masterplan.
Para Ponce, que lidera la organización que acaba de cumplir 40 años de vida, "la Zona Industrial de Mendoza debe convertirse en un más importante polo de desarrollo de la Industria 4.0 y 5.0 en el oeste del país”.
Al mismo tiempo, el dirigente empresario adelantó otro objetivo para 2026: profundizar la internacionalización de las industrias. Para eso, aseguró, Aderpe ya empezó a gestionar una red asociativa internacional.





