La economía argentina vivió este miércoles una jornada de euforia financiera. En sintonía con un clima de mayor optimismo global tras las horas de distensión que tuvo el conflicto en Medio Oriente, el Riesgo País registró una caída estrepitosa del 9,7%, cerrando en torno a los 551 puntos básicos.
El Riesgo País en picada y los bonos en alza mientras duró la tregua entre Irán y Estados Unidos
La distensión parcial del conflicto en Medio Oriente generó un alivio global en los mercados. Los activos argentinos aprovecharon con subas de hasta el 6%
Este movimiento representa el nivel más bajo del indicador en el último ciclo, consolidando un "rally" de los activos argentinos que tomó por sorpresa incluso a los analistas más optimistas.
El motor principal de este derrumbe en el indicador de riesgo fue el escenario internacional. Tras semanas de tensión extrema en Medio Oriente, el anuncio de una tregua entre Estados Unidos e Irán trajo calma a los mercados de materias primas. Horas después Israel bombardeó el Líbano e Irán volvió a cerrar el Estrecho de Ormuz.
- Desplome del crudo: el valor del barril de petróleo sufrió una fuerte caída ante la menor probabilidad de interrupciones en el suministro global.
- Vuelo a la calidad invertido: con la distensión, los inversores abandonaron los activos de refugio y volcaron su capital hacia mercados emergentes, siendo Argentina uno de los principales beneficiarios.
Bonos en alza y euforia en la City
En la plaza local y en Wall Street, los títulos públicos argentinos -especialmente los Globales y Bonares- operaron con subas de entre el 4% y el 6%. Este "vuelo" de los bonos es lo que explica técnicamente la caída del Riesgo País: a mayor precio de los bonos, menor es la tasa de retorno que el mercado exige para financiar al país.
"Estamos viendo una combinación perfecta: un escenario externo que deja de ser hostil y una demanda local que busca capturar retornos en dólares ante la estabilización de las variables macro", explicaron operadores de la City porteña.
La caída del Riesgo País no es solo un número para especialistas. Para una provincia como Mendoza, este escenario abre puertas estratégicas:
- Crédito más barato: facilita que tanto el Gobierno provincial como las empresas privadas puedan salir a buscar financiamiento externo a tasas razonables.
- Inversiones en energía: la baja en la volatilidad del petróleo, si bien reduce el precio del barril, permite una planificación más estable para proyectos de infraestructura y energía.
Lo que viene: el mercado seguirá atento a que esta tregua internacional se mantenga firme. Mientras tanto, el gobierno nacional celebra un respiro financiero que le da margen de maniobra para continuar con su programa económico sin la presión del costo de la deuda asfixiándolo en el corto plazo.





