La plaza financiera de la Argentina profundizó su tendencia positiva este jueves a partir de un marcado incremento en los títulos públicos y privados. La sostenida demanda de activos domésticos permitió que el riesgo país retrocediera por debajo de la barrera de los 500 puntos básicos, consolidando un nuevo escenario de estabilidad de corto plazo.
El riesgo país perforó los 500 puntos y treparon la acciones argentinas en Wall Street
Las acciones de empresas argentinas en Wall Street aumentaron hasta un 10%. Se consolidó un escenario de estabilidad a corto plazo
La caída del riesgo país y el impulso de los bonos
La cotización de los títulos públicos denominados en moneda extranjera operó con una clara tendencia alcista tanto en el segmento local como en el exterior. El avance de los bonos soberanos de las familias de los Globales y los Bonares impactó directamente en la medición del riesgo país que confecciona la banca privada JP Morgan.
El indicador financiero descendió hasta ubicarse en torno a las 498 unidades, la cifra más baja registrada en el transcurso de mayo. Los operadores del mercado porteño señalaron que el retroceso de la tasa de retorno de la deuda soberana se vio favorecido por el éxito en la reciente licitación del Tesoro nacional. En dicho llamado, el Ministerio de Economía logró refinanciar vencimientos por 11,5 billones de pesos, alcanzando una tasa de rollover del 114% tras recolectar un total de 12,57 billones de pesos.
De acuerdo con los reportes de las principales sociedades de bolsa, la contracción del diferencial de tasas respecto de los bonos estadounidenses de referencia abre la posibilidad de que el gobierno nacional pueda restablecer de forma progresiva su acceso a los mercados internacionales de crédito a mediano plazo, disminuyendo la presión sobre el riesgo país.
Acciones en Nueva York bajan el riesgo país
El apetito por el riesgo argentino no se limitó exclusivamente a las colocaciones de deuda pública, sino que se extendió con fuerza hacia el sector de renta variable. En la plaza bursátil de Wall Street, los certificados de depósito nacionales conocidos como ADR registraron incrementos significativos que en algunos casos rozaron los dos dígitos porcentuales, un alivio directo para el riesgo país.
Las entidades bancarias locales lideraron las ganancias en el mercado norteamericano, destacándose los rendimientos de Banco Supervielle, con mejoras cercanas al 10%, y Banco Macro, que sumó una suba del 8,1%. Los papeles vinculados al sector energético también acompañaron la ola compradora generalizada. La firma estatal YPF escaló más del 6% para alcanzar un valor de 51 dólares por acción, un registro nominal histórico que la compañía petrolera no experimentaba desde 2010.
A nivel local, el índice de acciones líderes de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el S&P Merval, reflejó idéntico comportamiento al avanzar un 4,4% y consolidar su posición sobre los 3 millones de puntos. Esta recuperación generalizada de las firmas privadas permitió revertir gran parte de las pérdidas que el sector financiero acumulaba desde principios de año.
Dólares y factores clave para el riesgo país
Los analistas económicos locales coinciden en destacar que el presente ciclo de mejoras responde a una combinación de factores regulatorios, fiscales y de posicionamiento global. Se conoció la confirmación de compras de grandes volúmenes de activos de empresas argentinas por parte de importantes fondos de inversión internacionales durante los primeros meses del año, lo que sirvió de estímulo para el ingreso de nuevos capitales que descomprimieron el riesgo país.
Desde la perspectiva macroeconómica, consultoras especializadas explicaron que el actual escenario de calma cambiaria se encuentra sustentado por el flujo de divisas de la liquidación del sector agropecuario, factor clave para contener las cotizaciones de los dólares financieros y el tipo de cambio informal. El Banco Central de la República Argentina mantiene el desafío de robustecer sus reservas internacionales netas de cara al segundo semestre.
El estancamiento registrado en algunos sectores de la actividad industrial interna generó una contracción transitoria en la demanda de divisas destinadas a la importación de insumos básicos y bienes de capital, un fenómeno que contribuyó a mantener estabilizada la balanza comercial en el corto plazo. Los operadores financieros seguirán de cerca la sostenibilidad de este proceso de apreciación de los activos públicos y privados y su impacto definitivo sobre el riesgo país durante las próximas semanas de operaciones bursátiles.



