Los mercados internacionales volvieron a teñirse de incertidumbre este jueves. Tras un breve respiro impulsado por el anuncio de una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, la desconfianza resurgió con fuerza en los centros financieros. El petróleo, termómetro principal de la crisis en Medio Oriente, registró una escalada superior al 3%.
Mientras que en Wall Street se enfrió el rally alcista de las jornadas previas.
La mirada de los inversores está puesta en la fragilidad del cese al fuego y, fundamentalmente, en la operatividad del Estrecho de Ormuz. Pese a los esfuerzos diplomáticos, el riesgo de interrupciones en el suministro energético global mantiene el precio del barril Brent en torno a los U$S98,50, amenazando con quebrar nuevamente la barrera psicológica de los 100 dólares.
Impacto en los mercados y bonos locales
El escenario exterior golpeó la inercia positiva que traía la plaza neoyorquina. Aunque el Dow Jones y el Nasdaq intentaron sostener las ganancias, el temor a una inflación persistente derivada del costo de la energía puso un freno a la euforia.
En el plano doméstico, los bonos argentinos en dólares reflejan esta ambivalencia:
- Rendimiento mixto: mientras los títulos de corto plazo como el AL30 logran sostenerse, los globales del tramo largo muestran una mayor sensibilidad a la volatilidad externa.
- Cautela inversora: los operadores locales siguen de cerca el diferencial de tasas, en un contexto donde el riesgo país se ve influenciado por el apetito global hacia los activos de mercados emergentes.
"El mercado vuelve a descontar el shock reciente. Aunque el pánico haya cedido un poco, las cicatrices en la logística y el costo de transporte energético siguen presentes", señalan analistas del sector.





