Con más de 124.000 hectáreas de vid tratadas, Iscamen completó la tercera etapa del operativo de control de Lobesia. Con pulverización vía aeronaves, Mendoza realizó un operativo en cultivos de los departamentos del Oasis Norte y Este, donde se priorizó el trabajo sobre áreas con presencia de fincas en estado de abandono y con riesgo fitosanitario.

Próximamente se realizará la aplicación de feromonas pulverizables, vía aérea, en 17.500 hectáreas de los mismos Oasis productivos en función de los niveles de presencia del insecto.

El operativo de control se desarrolla bajo la premisa del Manejo Integrado de la Plaga, para lo que, la presente campaña se ha divido en diversas etapas caracterizadas por el uso de herramientas de control complementarias en momentos oportunos para ocasionar el mayor impacto posible sobre las poblaciones del insecto. Al momento han finalizado las primeras tres etapas, contemplándose la asistencia con difusores de feromonas, insecticidas específicos y el servicio de tratamientos aéreos.

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Como en las campañas anteriores, en las que el servicio se desarrolló con absoluta normalidad, se emplearon productos registrados y autorizados por Senasa y amigables con el ambiente, no presentando peligro para flora, fauna, agua, suelo y población en general, tanto por sus características como por las dosis y modo de empleo por parte del Programa. Todas las acciones empleadas se desarrollaron con la Declaración de Impacto Ambiental de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza.

La lobesia botrana

Por otro lado, el servicio de tratamientos aéreos se desarrolló en el marco de la Ley Nacional 27.227, que declara de interés nacional el control de la plaga; la Ley Provincial 9076, que declara de interés provincial el control del insecto, y la Res. 449/2018 de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial, la que establece las recomendaciones y consideraciones generales para poder llevar adelante estas acciones de control de la plaga.

Por qué combatir la polilla de la vid

1. Menores cosechas

Según especialistas, las más de 52.500 hectáreas que presentaron daños en la superficie mendocina en esta última temporada (cuando la presión de la plaga fue mayor a 1.500 capturas por trampa) tuvieron pérdidas de producción que van del 5 al 70%, con un promedio de 30%.

2. Cada vez más daño

La superficie que presenta daños ha crecido considerablemente desde que se la detectó, llegando en esta última temporada a más de 50.000 hectáreas si sumamos la Zona Alta del Río Mendoza y los Oasis Norte Y Este; y a más de 2.500 en la Zona del Valle de Uco.

3. Cada vez hay más superficie con presencia de la plaga

Como vimos, ya son más de 52.500 las hectáreas con daños, pero la superficie en la que se encuentra la polilla es cercana al triple (146.500 hectáreas). Hay presencia de la plaga en San Juan y en todos los oasis productivos de Mendoza.

4. La plaga es cada vez más fuerte

El hecho de que los daños hayan aumentado año tras año se correlaciona con niveles poblacionales cada vez más altos. Además, antes se observaba que había tres generaciones por ciclo. Ahora se está detectando una cuarta, y en algunos casos hasta una quinta generación.

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5. La calidad de la uva y del vino es menor

Además de una pérdida cuantitativa, hay pérdida cualitativa. El desarrollo de la Lobesia botrana favorece el ataque de diversos hongos patógenos que provocan la podredumbre del racimo. En la uva para vinificar, los residuos que dejan estos hongos transmiten mal olor y sabor a los vinos (daños indirectos). También afecta la calidad de la uva para consumo en fresco y pasas.

6. Otros hospederos

Si bien la vid es su hospedero primario, la Lobesia puede hospedarse y producir daños en otros cultivos como cerezo, arándano, damasco, duraznero, morera, manzano, peral, ciruelo y olivo. En algunos lugares de Chile, por ejemplo, los productores de arándano y ciruelo están obligados a hacer control de la plaga.

7. Costo ambiental

La aparición de la Lobesia ha hecho que se empiecen a utilizar algunos productos que antes no se usaban en la Argentina. Incluso antes de la polilla de la vid, la viticultura cuyana era "casi orgánica" en ese aspecto. El SENASA, en 2010, tuvo que autorizar con carácter provisorio productos fitosanitarios y compuestos de feromonas para el control de la plaga. Algunos productos químicos (no así emisores de feromonas), podrían generar un impacto ambiental negativo.

“Lobesia botrana”. Es el nombre científico de la polilla, cuya larva se puede apreciar alimentándose dentro del grano.

8. Probablemente se está favoreciendo a otras plagas

La incidencia de algunos productos para control químico en otras plagas que afectan a la vid es todavía incierta ya que se están usando en nuestro país desde hace pocos años. Muchos especialistas consideran que esta situación es propensa a favorecer otras plagas como arañuelas y la mulita de la vid, insecto que causa graves daños en las raíces.

9. Costo de salud

Las consecuencias negativas que pueden causar estos productos químicos no se relacionan sólo al impacto ambiental. Si no se respetan los procedimientos pueden producir impactos en la salud.

10. La detección de agroquímicos en vinos podría significar una futura pérdida de mercados

Esto hace, además, que muchas bodegas hayan tenido que aumentar los controles de pesticidas, lo cual se traduce en un nuevo gasto que, obviamente, incrementa los costos de producción.

11. Aparición de otros hongos

También hay que mencionar que la Lobesia favorece, además de Botrytis, a otros hongos como Aspergillus niger, que puede causar presencia de Acrotoxina A en vinos, un compuesto tóxico que podría incidir negativamente en los despachos.

12. Problemas de logística

Para evitar la difusión de la polilla existen reglamentaciones que dificultan el traslado de material de propagación, máquinas cosechadoras, maquinaria de poda, tachos de cosecha y otros materiales, ya que obligan a respetar ciertas pautas para el movimiento de los mismos.

13. Dificultades en el traslado de la materia prima

De acuerdo con la resolución 29-I-2014 ISCAMEN, en Mendoza no se puede trasladar uva desde los Oasis Norte y Este hacia la Zona Alta del Río Mendoza y la Zona Sur, ni desde el Centro al Sur. Solo puede trasladarse la materia prima en estos trayectos en forma de mosto o fumigada con bromuro de metilo en una cámara habilitada que queda en Las Catitas, departamento de Santa Rosa.

14. Nuevos costos para las uvas de mesa

Debido a la presencia de la plaga, los productores de uva de mesa deben afrontar costos asociados a logística comercial, como fumigación con bromuro de metilo.

15. Gasto de los productores

En las áreas bajo cuarentena o bajo plan de contingencia, los productores tienen la obligatoriedad de hacer control de la plaga. Los costos son bastante variables, dependiendo de la estrategia llevada a cabo. En el caso de la confusión sexual, que suele dar muy buenos resultados y es ambientalmente óptima, el costo es de aproximadamente U$S 200/ha, más la mano de obra.

16. Muchos productores no distinguen bien la plaga

Quienes pretendan ver la polilla, probablemente tengan grandes dificultades. Ésta es muy difícil de ver porque además de medir menos de 1 cm y no ser vistosa, tiene muy poca actividad durante el día. Sí es más fácil distinguir las larvas, por ejemplo, o los envoltorios sedosos que éstas forman. Pero para identificar la Lobesia se requiere cierto grado de atención y conocimiento que muchos productores no poseen porque es una plaga relativamente nueva en nuestro país.

17. Los daños son difíciles de distinguir para los productores

Las últimas generaciones de la plaga producen daños entre envero y maduración, que son relativamente más fáciles de distinguir. Son difíciles de apreciar los daños de la primera y segunda generación en inflorescencias y bayas verdes, respectivamente, pero que pueden traducirse en una pérdida grande.

18. Costos para el Estado

Además del costo que asumen los privados, la plaga le ocasiona un gasto adicional al Estado, ya que tiene que invertir en monitoreo, control, capacitación, difusión, investigación y desarrollo. En 2015, el Congreso Nacional sancionó una ley para el control de la plaga Lobesia Botrana, sin embargo el Poder Ejecutivo no asignó presupuesto para la ejecución de ley: es una ley sin recursos.

19. La Lobesia tiene una excelente relación con las fincas en crisis

En fincas en donde la rentabilidad no es buena, muchas veces el productor no invierte en la lucha contra este insecto. Esto favorece el desarrollo de la plaga y la rentabilidad de esas fincas es cada vez peor.

20. Más problemas

Es importante aclarar que los 19 puntos anteriores no representan todos los motivos por los cuales la lobesia es un enorme problema. Hay muchos más, por lo que es imperioso extremar las medidas para combatirla.Fuentes: Observatorio Vitivinícola Argentino

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