En la última licitación del mes, el gobierno nacional consiguió este miércoles renovar la totalidad de los vencimientos de deuda en pesos y captar fondos adicionales, en una operación seguida de cerca por el mercado financiero. En la misma jornada que el riesgo país cerró por debajo de los 500 puntos básicos.
La Secretaría de Finanzas adjudicó $10,34 billones frente a vencimientos cercanos a los $9 billones, lo que permitió alcanzar un nivel de refinanciamiento -o roll over- del 124,2% y evitar la liberación de pesos al sistema.
Más tasas para garantizar el roll over
Para lograr ese resultado, el Tesoro debió aceptar tasas de interés más elevadas de las previstas, sobre todo en los instrumentos de corto plazo, que concentraron la mayor demanda.
El tramo más corto de las letras capitalizables se ubicó cerca del 3% mensual, un rendimiento que los analistas consideran alto en relación con las proyecciones de inflación para los próximos meses, pero suficiente para asegurar la renovación de la deuda.
Casi la mitad del monto adjudicado se concentró en una letra con vencimiento en marzo de 2026, lo que refleja la cautela de los inversores y su preferencia por colocaciones de corto plazo.
Las letras y bonos a tasa fija fueron los instrumentos más elegidos, con vencimientos escalonados entre 2026 y comienzos de 2027, mientras que el interés por alternativas atadas al dólar fue considerablemente menor.
Bonos ajustados por inflación y cobertura limitada en dólares
Además de los títulos a tasa fija, la licitación incluyó bonos ajustados por inflación (CER), con vencimientos que se extendieron hasta 2028 y tasas reales que rondaron el 8% anual.
En cambio, la colocación de instrumentos vinculados al dólar oficial fue marginal, una señal de que, al menos en esta instancia, el mercado mostró menor demanda de cobertura cambiaria.
El resultado de la licitación se dio en un escenario de mayor liquidez en el sistema financiero, impulsada por las compras del Banco Central y el fin del período vacacional, factores que influyeron en la estrategia oficial de no expandir la base monetaria.
En paralelo, el Tesoro se prepara para afrontar en los próximos días un pago de intereses al Fondo Monetario Internacional, en un contexto marcado por la atención del mercado sobre la evolución de los depósitos y las reservas.





