La y la suba de costos por una cosecha escasa hicieron caer el consumo de vino nuevamente.
A la vez la caída del poder adquisitivo complica a las bodegas, que tuvieron que ajustar precios.
El primer bimestre no mostró señales de mejora con despachos para consumo interno cayendo 13,7% frente a 2016, que no había sido bueno, a 1,15 millones de hectolitros (hl).
Los vinos en botella cayeron incluso más, 19%, mientras en tetra brik lo hicieron 9,9%. Las exportaciones tampoco muestran signos de fortaleza.
Las ventas de vinos fraccionados se redujeron 4,8%, y a granel cayeron 34,1%.
En el caso de los fraccionados, si bien la caída es leve, preocupa la fuerte baja en febrero.
