"El impuesto PAIS sobre ese valor significa un desembolso de casi $500 millones para la cadena vitivinícola que se tributa por el pago de acciones destinadas a la promoción los vinos argentinos en el exterior y por lo tanto a generar divisas genuinas para Argentina. Esos $500 millones representan, en dólares, aproximadamente el 1% de la facturación por exportaciones de vino. Por ello se pide compensar el impuesto PAÍS con la suba de 1 punto porcentual en los reintegros", se agrega.
Se estima que el costo fiscal de la medida es de $60 millones anuales.
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4-Uso del derecho de exportación como crédito fiscal para el pago de Ganancias
COVIAR solicitó además la utilización de los Derechos de Exportación como crédito para el pago del impuesto a las Ganancias. Así, el impuesto a las Ganancias se ve afectado por la inclusión del Derecho de Exportación en el balance impositivo. Es decir que si el incremento de recaudación que tiene el Estado por el incremento del pago de impuesto a las Ganancias es mayor que la pérdida que se produce por recaudación del derecho de exportación (en este caso, dado que el derecho de exportación se deduce de ganancias es equivalente a decir que el costo del derecho es el 65% del mismo, es decir 1 – 35%), la situación con uso del derecho de exportación como crédito implica una mayor recaudación que en la situación con vigencia de ambos impuestos.
Emplear esta modalidad de crédito del derecho de exportación, implica que el beneficio neto derivado de las exportaciones se incremente y que además lo haga a una mayor tasa que el incremento de las cantidades exportadas, con lo cual el beneficio neto por unidad exportada aumenta justificando de esta forma el incremento en las exportaciones por la vía de una reducción en los precios de exportación derivado del beneficio fiscal. Con lo cual, de verificarse las condiciones determinadas, se llega a una situación en la cual el Estado recauda más y los exportadores se benefician producto del incremento de sus cantidades exportadas.
5-Acelerar el cobro de IVA
Solicitó además acelerar los plazos de devolución de IVA para los establecimientos vitivinícolas, llevándolo a un período promedio de 30 días. "Hoy el plazo promedio de recupero del IVA es de aproximadamente 120 días", se afirmó en el comunicado.
"Las empresas exportadoras, especialmente las pymes, tienen importantes saldos de IVA crédito a recuperar debido principalmente a que la cadena vitivinícola no solo exporta vino sino insumos asociados como vidrio, botellas, etiquetas, cajas y servicios, entre otros, lo que genera un importante crédito fiscal ya que prácticamente la totalidad de los insumos se adquieren en Argentina. Se estima que en 2019 el vino aportó más de $ 4.300 millones en impuestos, incluyendo en este valor los tributos específicos de las etapas de producción de uva, elaboración y fraccionamiento de vino hasta la salida de bodega". "Las empresas exportadoras, especialmente las pymes, tienen importantes saldos de IVA crédito a recuperar debido principalmente a que la cadena vitivinícola no solo exporta vino sino insumos asociados como vidrio, botellas, etiquetas, cajas y servicios, entre otros, lo que genera un importante crédito fiscal ya que prácticamente la totalidad de los insumos se adquieren en Argentina. Se estima que en 2019 el vino aportó más de $ 4.300 millones en impuestos, incluyendo en este valor los tributos específicos de las etapas de producción de uva, elaboración y fraccionamiento de vino hasta la salida de bodega".
"El problema es que, como consecuencia de los importantes saldos de IVA y la lentitud en el recupero, se producen mayores costos. Uno de ellos es el costo financiero, erosionando la capacidad crediticia de las empresas, especialmente las pymes, y quitando la posibilidad de aplicación de fondos a inversión, empleo y capital de trabajo", se agregó.
"Se genera también un alto costo administrativo, ya que se deben contratar especialistas en recupero que cobran hasta el 10% del monto a recuperar, hay honorarios por inspecciones posteriores, gastos de certificaciones y tiempo y esfuerzo dedicado por la administración de la empresa a esta situación (estructuras de administración que en las pymes son limitadas). Además, el crédito fiscal al estar atado a una venta futura es de incierta recuperación y al volverse casi permanente no se cumple el principio de «neutralidad» del IVA". "Se genera también un alto costo administrativo, ya que se deben contratar especialistas en recupero que cobran hasta el 10% del monto a recuperar, hay honorarios por inspecciones posteriores, gastos de certificaciones y tiempo y esfuerzo dedicado por la administración de la empresa a esta situación (estructuras de administración que en las pymes son limitadas). Además, el crédito fiscal al estar atado a una venta futura es de incierta recuperación y al volverse casi permanente no se cumple el principio de «neutralidad» del IVA".
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Puntos prioritarios a resolver
Junto con medidas de rápida aplicación, desde la COVIAR se solicitó al Estado Nacional, vía el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, que se avance en puntos críticos que frenan o afectan el desarrollo exportador de la cadena vitivinícola nacional como son los altos costos logísticos que le quitan competitividad a la producción del Oeste argentino.
Se planteó, también, la falta de acuerdos comerciales para tratar de revertir la situación de desventaja que tiene la producción nacional en los principales mercados del mundo a partir de los menores aranceles o directamente las tasas 0% que sí tienen países competidores directos como son Chile, Estados Unidos o Europa.
Otro punto central es atacar la alta presión impositiva que pesa sobre el sector vitivinícola como economía regional. A partir de un estudio realizado en el año 2017 y actualizado a fines del 2019 por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo, se determinó que la carga impositiva que soporta el sector vitivinícola, definida como la relación entre el total de impuestos que tributa y el excedente de explotación empresaria, al año 2017 era del 57,7% y pasó a ubicarse en 2019 en el orden del 70%. La situación se agrava más si consideramos a la producción primaria que de soportar una carga del 45% sobre el excedente pasó al 96,9%.
"Uno de los vectores centrales que determinan la competitividad en el sector de las bebidas es la promoción. Argentina ha realizado y realiza acciones de promoción del vino tanto a nivel del sector como a nivel de las propias empresas. No obstante, los recursos y, por lo tanto, la potencia de las acciones, son menores en relación con los competidores más importantes que sí cuentan con recursos y apoyo estatal para la promoción de sus exportaciones", finaliza el parte de prensa. "Uno de los vectores centrales que determinan la competitividad en el sector de las bebidas es la promoción. Argentina ha realizado y realiza acciones de promoción del vino tanto a nivel del sector como a nivel de las propias empresas. No obstante, los recursos y, por lo tanto, la potencia de las acciones, son menores en relación con los competidores más importantes que sí cuentan con recursos y apoyo estatal para la promoción de sus exportaciones", finaliza el parte de prensa.