Luego de un 2019 considerado uno de los peores de la historia, el mercado inmobiliario comienza lentamente a reactivarse gracias a un reacomodamiento en los precios de las propietarias y hay expectativas de que esta ventana se establezca como tendencia hasta fines del 2020.
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Este sector, al igual que la construcción, arrastra desde el 2018 cifras tremendamente negativas producto de un cóctel de variables económicas que echó por tierra la actividad.
La primera fue la fuerte devaluación del peso. Ya en agosto del 2018, cuando se produjo uno de los últimos saltos importantes, el dólar se había encarecido el 110,3%, la moneda estadounidense cerró ese año con una escalada del 286%.
"En ese momento, las transacciones cayeron prácticamente a cero. Fue el peor año de la historia, peor que el 2002. No hay antecedentes de una situación similar", indicó Estanislao Puelles Milán, presidente del Colegio de Corredores Públicos de Mendoza, y explicó que "el comparativo es bastante significativo. En 2002 el mercado ajustó por precio alrededor del 40% en dólares. En 2019, a pesar de la devaluación, el mercado no acompañó con los precios y se ajustó por cantidad de operaciones".
La devaluación desencadenó una enorme desconfianza a los créditos UVA que habían logrado un volumen récord en marzo de 2018, de casi $14.000 millones y, en diciembre, se derrumbaron a poco más de $2.600 millones.
El tercer factor llegó de la mano de la política financiera establecida desde el Banco Central que impulsó importantes beneficios para los depósitos minoristas con tasas por encima del 60%. Esto desincentivó todo tipo de inversiones para los pequeños o medianos ahorristas e, incluso, para los desarrollistas.
"La gente prefirió tener su dinero en el banco y no arriesgarse. Ya no era tentador invertir en ladrillos", sentenció Puelles.
Este contexto de incertidumbre cambiaria, además, provocó que el mercado se dolarizara. "En Mendoza, casi el 70% de las operaciones se hacen en pesos pero eso cambió. El mayor temor era que el dinero de una venta se despreciara rápidamente si no se tenía una compra casi en simultáneo, entonces se prefería aceptar dólares para poder esperar más tranquilo", comentó el dirigente del sector.
Expectativas para el 2020
Según Puelles, el año había iniciado con una pequeña mejora en cuanto a las consultas pero todo esto quedó paralizado por la pandemia de coronavirus. Muchas de las operaciones que se tenían planificadas desde marzo quedaron en stand by.
Pero esto provocó que, en los últimos dos meses y medio, los valores de las propiedades se fueran acomodando. "Hubo un sinceramiento en los precios en dólares. Estamos hablando del 25% por debajo de las cifras que se estaban manejando antes de la cuarentena. La gente entendió que si no baja, no vende", analizó.
Ante una oferta más conveniente, la demanda también se ha incrementado. "Es una señal positiva y esperamos que no se trate solo de una ventana sino que se establezca como una tendencia para este año. En la web del Colegio, las consultas se incrementaron el 50% en la segunda quincena de mayo", detalló Puelles.
Sin embargo, el hombre advirtió que estas circunstancias positivas que presenta el mercado no es para todos: "Estamos hablando de inversores o personas que tienen ahorros en dólares. Lamentablemente quien esté buscando acceder a una vivienda deberá esperar porque, en este momento, no hay créditos hipotecarios y las familias no están teniendo capacidad de ahorro".
