Como muchos actores, Soledad Silveyra se inició en la actividad de muy chica, cuando tenía 12 años. Pero, a diferencia de la mayoría, no lo hizo por amor a las tablas ni por el sueño de llegar a la gran pantalla: "Venía Zelmar Gueñol a casa, el actor a quien le debo ser quien soy, y un día me preguntó si quería actuar. Yo le dije que quería comer, que necesitaba ganar plata"."Fue por necesidad. Mi mamá se casó, mi viejo me abandonó cuando yo tenía un año. Mi viejo era espléndido y muy buen mozo. Con mamá era muy complicado. Ella terminó suicidándose a los 50 años, después de millones de intentos. Fue una vida muy dura", recuerda.
Terrible confesión
