Las recientes lluvias en la provincia de Buenos Aires volvieron a poner en evidencia que no ha podido desarrollarse una infraestructura de drenaje suficiente para evitar que se produjeran frecuentes inundaciones catastróficas.No sólo hay que lamentar pérdidas muy importantes en la producción agropecuaria, sino también daños en viviendas en áreas rurales y urbanas, miles de evacuaciones y, lo que es más grave, vidas humanas. No se terminan de reparar los daños de una inundación cuando sobreviene otra, y así sucesivamente.
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