Salvador Dalí y Juan Domingo Perón tenían algo en común: siempre dormían la siesta. Dalí se sentaba en un sillón y se dormía con una cucharilla cuchara de metal en la mano. En el momento en que la cuchara caía, él despertaba por el ruido del metal golpeando el suelo.Para Perón, la siesta también era sagrada: "Tengo la costumbre de dormir una hora todas las tardes. Me gusta hacer del día dos mañanas".
Siesta con arte

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