El cruce impensado entre Jerry Seinfeld y Kesha en la alfombra roja de la gala Night of Laughter and Song en Washington terminó generando uno de los momentos más incómodos en la vida de la cantante.
"Soy Kesha, una gran admiradora", le dijo al comediante que estaba siendo entrevistado; él la miró pero cuando ella intentó abrazarlo, se negó rotundamente con un "no gracias" definitivo, que repitió.
Después de varios intentos fallidos de acercamiento, Kesha se retiró avergonzada por la situación, simulando un llanto exagerado.
"No sé quién era", le confesó inmediatamente el actor a su entrevistador, quien le cuenta que se trataba de la pop star.
Seinfeld, un obsesivo declarado, respondió a la información, indiferente e irónico: "Le deseo lo mejor".
Seguramente más tarde, en la misma fiesta (a beneficio auspiciado por la David Lynch Foundation), se habrá enterado quién era Kesha cuando ésta subió al escenario para cantar "I Shall Be Released" de Bob Dylan.
