La actriz Eva Longoria se ha destacado fundamentalmente en los últimos años por su papel de activista política y social, así como por el trabajo que desarrolla a través de sus fundaciones benéficas para contribuir a que la comunidad latina y las mujeres tengan más oportunidades a la hora de acceder al sistema educativo y al mercado laboral: una incesante labor que, sin embargo, le ha llevado a tener que renunciar a otros muchos proyectos solidarios en los que le hubiera gustado involucrarse. "Todos los días recibía peticiones para salvar a los delfines en Japón, combatir el Sida en África, el tráfico de personas en Tailandia... Y aunque entiendo que todas esas causas son muy importantes, sabía también que no podía implicarme en todas ellas y hacer una donación significativa. Así que me dije a mí misma: '¿A quién debería ayudar, a qué colectivo debería dedicar mis esfuerzos y qué tipo de cambios quiero propiciar? ¿A quién puedo serle útil?", expresó en una entrevista al Huffington Post, antes de justificar su decisión de asistir principalmente a las mujeres hispanas.
Se ha destacado fundamentalmente en los últimos años por su papel de activista política y social, pero no puede con todo.