Si hay algo en lo que todos los participantes que salieron de La Casa de Gran Hermano están de acuerdo, es el cambio rotundo que Mariano sufrió luego de regresar al juego, tras su salida voluntaria y el posterior repechaje en el que volvió a alojarlo junto a sus compañeros. Casi siempre irascible, el morocho se enfurece al ver que Francisco recibe “ayuda” (gritos) desde el exterior y Gran Hermano no termina de tomar una determinación contra el rionegrino, quien viola el reglamento del juego.
El "tierno" cachetazo de Belén a Mariano
