Camilo Sesto tiene muchas cosas para ser feliz, pero no lo es. Los últimos tres años han sido casi como una condena para el cantante. Sus problemas arrancaron con el asalto a su chalet de Torrelodones, en enero de 2013.Además de llevarse dinero y objetos de gran valor, lo mantuvieron maniatado y amordazado durante unas horas. Camilo incluso llegó a temer por su vida. Después llegó su peregrinaje por los juzgados de la Comunidad de Madrid. La mayoría de los asuntos judiciales pendientes se han ido decantando a su favor. La última sentencia fue la absolución en una demanda por la que se le reclamaban 502.370,47 euros. El demandante, Pedro Rodríguez-Almeyda, argumentaba que trabajó para él como su representante durante su última y larga gira de tres años por América para reclamar tan elevada suma de dinero.
El mal momento (de años) de Camilo Sesto
