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Weifang celebra su temporada de barriletes

Fanáticos llegan desde todo el mundo para una cita aérea llena de creaciones

Hace siglos, Zheng Banqiao (1693-1765), un magistrado del condado que trabajó en Weixian, hoy Weifang, en la provincia de Shandong, escribió un poema nostálgico sobre las diversiones de primavera. Describía los barriletes, a los que llamaba “flores de papel”, volando como nieve y cubriendo el cielo, pintando una escena repleta de barriletes durante el Festival Qingming.

Y, al parecer, no exageraba.

Hoy, cuando llega la primavera, el cielo sobre Weifang se transforma en un alegre carnaval aéreo.

Hay barriletes que celebran el Año del Caballo, otros de 100 metros de largo serpenteando en el aire, e incluso algunos con forma de submarinos nucleares, surcando el cielo como si se deslizaran bajo el agua.

Junto a ellos aparecen barriletes inspirados en personajes de películas de animación exitosas como Zootopia, vegetales con rostros sonrientes y una gran variedad de criaturas marinas. Como suelen bromear los internautas: “En Weifang no hay nada que no pueda volar”.

La mejor época para presenciar este frenesí impulsado por el viento es abril. Es entonces cuando el Festival Internacional de Barriletes de Weifang convierte el cielo en un lienzo de color y creatividad.

Y la diversión no termina cuando cae el sol, porque ahí es cuando los barriletes luminosos aparecen para iluminar el cielo.

El 18 de abril comenzó oficialmente la 43ª edición del festival, que reunió a 260 equipos de barriletes de 57 países y regiones.

“Todos los que vienen aquí vuelan juntos, por la unidad y por la paz”, dijo Konstantin Ratsos, de Grecia, quien visitó Weifang cuatro veces solo para volar barriletes.

“Es una gran celebración para compartir el cielo. Una felicidad enorme”, afirmó.

Este año, Ratsos llevó ocho barriletes, entre ellos uno acrobático ultraliviano de dos líneas. “Puedo hacer giros, detener el barrilete en el aire, aterrizarlo e incluso realizar trucos de estilo libre”, explicó.

“Como en cualquier deporte, solo hay que practicar mucho”, agregó.

Imen Jerbi, de Túnez, sostuvo un barrilete con forma de vasija tradicional de arcilla.

“Vi muchísimos barriletes chinos hermosos”, dijo. “Los nuestros representan la cultura de nuestro país. Esta vasija la usamos en verano para guardar agua y mantenerla fresca”.

Un barrilete de 20 metros de largo con forma de camión, inspirado en el videojuego móvil Arena Breakout, atrajo a multitudes de jóvenes.

“El camión fue diseñado con ayuda de inteligencia artificial”, explicó Guo Hongli, fabricante de barriletes de Weifang. “Probamos la estructura en un túnel de viento virtual”.

“Weifang tiene una larga tradición de barriletes y estamos utilizando nuevas tecnologías para hacerlos más atractivos para los jóvenes”, añadió.

Este espíritu lúdico no es algo nuevo. Un antiguo libro registra que el primer barrilete del mundo fue creado en Shandong. Mozi, filósofo chino del Período de Primavera y Otoño (770-476 a. C.), pasó tres años construyendo un barrilete de madera que logró volar un solo día antes de caer y romperse.

Otros relatos sostienen que Lu Ban, contemporáneo de Mozi y hábil artesano e inventor, construyó un barrilete de madera y bambú con forma de urraca. Según un antiguo texto, permaneció en el aire durante tres días antes de descender finalmente.

Hoy, una estatua de Lu Ban se alza frente al Museo Mundial del Barrilete de Weifang, el mayor museo de este tipo. Construido en 1987, alberga más de 1.000 barriletes, la mayoría de los cuales realmente volaron.

Dentro de la sala de artesanías populares del museo, artesanos locales muestran a los visitantes cómo construir un barrilete. Los visitantes pueden dar forma a la estructura, pegar el papel y pintar sus propios diseños. Luego pueden llevar sus creaciones al exterior y ver cómo, con suerte, levantan vuelo y se suman al ambiente festivo.

Por ZHAO RUIXUE.

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