Escondida en el accidentado paisaje de las montañas Taihang, en el noreste de la provincia de Shanxi, la aldea de Chehe, en el condado de Lingqiu, floreció al adoptar los principios de la agricultura orgánica.
La agricultura orgánica transforma el destino de una aldea empobrecida
Una pequeña aldea combina agricultura y turismo, impulsando la revitalización rural

Tres visitantes observan de cerca el mijo cultivado en un campo del condado de Lingqiu, provincia de Shanxi. ZHU XINGXIN / CHINA DAILY
Durante décadas, Chehe fue un lugar de privaciones: tierras áridas, infraestructura obsoleta y habitantes dependientes del clima para subsistir. Bajo el liderazgo del jefe de la aldea, Wang Chun, intentaron sobrevivir durante años cultivando en un terreno hostil. En la década de 1990, Wang impulsó la plantación de árboles en las laderas estériles.
El verdadero cambio llegó en 2013.
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Ese año, con la orientación de la Universidad Agrícola de China y en colaboración con 16 organizaciones, Chehe fue elegida como el primer sitio piloto de una ambiciosa iniciativa de agricultura orgánica. El proyecto, plasmado en el “Plan de Implementación del Parque de Agricultura Orgánica del Condado de Lingqiu (2013-2030)”, buscaba transformar la economía y el medio ambiente locales mediante prácticas sostenibles.
“Siempre estuve convencido de que la agricultura orgánica era el camino correcto”, recordó Wang. “Y lo cambió todo”.
Bajo su liderazgo, los aldeanos pusieron en común sus recursos —tierras, bosques y ríos— en una cooperativa, abandonando métodos tradicionales y adoptando el cultivo y la ganadería orgánicos.
La transformación fue asombrosa: cerca de 47 hectáreas se convirtieron en tierras de cultivo orgánico, donde producen granos y vegetales. También criaron más de 30.000 pollos y 5.000 ovejas con métodos orgánicos. Todos los productos recibieron certificación como bienes trazables, lo que atrajo rápidamente a mercados de la vecina provincia de Hebei y de grandes ciudades como Beijing y Tianjin.
Un simple huevo orgánico de Chehe se convirtió en un bien codiciado, que aportó notablemente a la prosperidad de la aldea, dijo Wang. Solo en 2024, la venta de huevos generó 3 millones de yuanes (u$s 420.000) para la cooperativa.
Desde 2013 hasta 2023, el ingreso colectivo de Chehe pasó de 0 yuanes a 138 millones de yuanes, mientras que el ingreso individual aumentó de 2.300 yuanes a 25.000 yuanes.
La aldea, antes considerada pobre, hoy prospera. El modelo orgánico de Chehe atrajo la atención internacional, convirtiéndose en un caso de estudio en reducción de la pobreza y revitalización rural.
Además, la aldea integró la agricultura orgánica con el turismo, creando una experiencia cultural única. Los visitantes pueden recorrer huertas, cosechar productos frescos y alojarse en casas de huéspedes que ofrecen una auténtica experiencia de la vida rural.
Chehe incluso construyó una pasarela panorámica de 1.200 metros, que atrae a turistas deseosos de disfrutar de la belleza y tranquilidad del campo.
Patrick Deegbe, empresario suizo, destacó que el proyecto agrícola de Chehe lo impresionó. La aldea se transforma en una comunidad orgánica y ayuda a sus habitantes a salir de la pobreza, indicó. El modelo, agregó, puede replicarse en países africanos como Ghana.
AUTOR ZHU XINGXIN y CHEN LIANG