Mientras Estados Unidos socava la globalización al lanzar guerras arancelarias y minimizar el rol de los organismos internacionales, las acciones de China reflejan su ambición de ayudar a reformar la gobernanza global, con la visión de establecer un orden internacional multipolar equitativo y ordenado basado en una multipolaridad equilibrada.
China en el camino correcto
El mundo necesita mayor unidad y compromiso con un sistema de gobernanza global más justo
China, Estados Unidos y la globalización en un mundo cada vez más multipolar
De hecho, la tendencia hacia una multipolaridad global es ya irreversible. El ascenso del Sur Global, junto con la creciente influencia de organizaciones integradas regionalmente, está transformando de manera fundamental la distribución global del poder. En consecuencia, la capacidad y la legitimidad de un solo país para dominar los asuntos globales se están reduciendo. Pero, sin un manejo cuidadoso y coordinación, el proceso multipolar corre el riesgo de derivar en desorden, conflicto o incluso guerra.
Con la disminución de la importancia relativa de Occidente, Oriente surge con cohesión de coordinación estratégica y afinidades culturales. En este surgimiento, la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) simboliza una de las tendencias centrales de la multipolaridad. Su aparición coincide con el avance de la multipolaridad, impulsada por China y otros países del Sur Global, basada en la cooperación multilateral y la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales.
Globalización, multipolaridad y el nuevo rol estratégico de China
A través de la BRI, Oriente irrumpe en la escena con una modernidad que articula poder mediante infraestructura, inversión y cooperación interdependiente.
Los análisis académicos sobre la globalización han destacado de manera constante las asimetrías políticas y las desigualdades sociales resultantes de décadas de hiperglobalización, a menudo justificadas bajo el paradigma del libre mercado. La creciente politización de la interdependencia económica y el debilitamiento de las estructuras de gobernanza global socavan las perspectivas de equilibrios estables y la promoción del bienestar global. Esto vuelve particularmente relevante la posición de China. En términos diplomáticos, China propuso el concepto de construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad, que promueve la consolidación del sistema internacional y el establecimiento de un marco de gobernanza global más justo e inclusivo bajo los auspicios de la Carta de las Naciones Unidas.
Por eso fueron tan importantes los resultados de la Cumbre de Tianjin de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Allí, el presidente chino, Xi Jinping, propuso la Iniciativa para la Gobernanza Global. Para China, el desarrollo, la seguridad, la civilización y la gobernanza constituyen los cuatro pilares para materializar su visión de construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad, esencialmente interpretada como una propuesta para un orden mundial diferente.
Estados Unidos, China y las tensiones en la gobernanza global
Y en este nuevo orden internacional, China busca concretar esta visión, promover la reforma del sistema de gobernanza global e infundir mayor certidumbre en las relaciones internacionales. En la Cumbre de Tianjin de la OCS, el presidente Xi mantuvo reuniones bilaterales con líderes de países grandes y pequeños, ilustrando el compromiso con la inclusividad de la diplomacia china al dar igual atención a todos, y demostrando el modelo chino de multilateralismo basado en una red de lazos bilaterales.
Las cuatro iniciativas globales de China —la Iniciativa para el Desarrollo Global, la Iniciativa para la Seguridad Global, la Iniciativa para la Civilización Global y la Iniciativa para la Gobernanza Global— presentan no solo una narrativa coherente, sino también una política pragmática basada en intereses, que en conjunto resultan en un notable grado de coherencia interna. La política exterior china se apoya en estas iniciativas. El objetivo es ayudar a reformar el sistema de gobernanza global, promoviendo que el marco de la ONU sea más representativo del Sur Global, ampliando su influencia, su voz y su representación.
Durante los últimos cuatro o cinco años, China ha articulado y consolidado esta visión mediante las cuatro iniciativas globales, que ocupan un lugar destacado en las reuniones bilaterales y multilaterales, y en los esfuerzos de diplomacia internacional pública. Es en la intersección entre poder de convocatoria y poder discursivo donde esta influencia se manifiesta con mayor claridad, ya que la humanidad se convirtió en una comunidad estrechamente interconectada con un futuro compartido. Fortalecer la gobernanza global es la decisión correcta para que la comunidad internacional comparta oportunidades de desarrollo y aborde desafíos globales. China decidió intensificar los esfuerzos conjuntos con todas las partes para explorar formas de reformar y mejorar el sistema de gobernanza global, y crear perspectivas prometedoras de paz, seguridad, prosperidad y progreso.
Globalización en disputa: China y Estados Unidos frente al futuro del orden internacional
Las tensiones en la arena internacional, alimentadas por visiones contrapuestas de la gobernanza global, subrayan la necesidad de diálogo. Lo mismo ocurrió en la Cumbre del G20 en Sudáfrica, donde la ausencia de Estados Unidos no contribuyó ni a soluciones ni a su búsqueda; más bien, agravó los problemas. Sin embargo, la ausencia de Estados Unidos no socavó el respaldo del grupo a las decisiones. Con sus llamados a la solidaridad y al libre comercio, el primer ministro chino, Li Qiang, llevó el compromiso de China con el multilateralismo a la cumbre. Abogó por resolver diferencias, disputas y fricciones mediante consultas equitativas, promoviendo soluciones a las preocupaciones legítimas de cada parte. El mundo necesita construir un orden económico y comercial internacional más justo y abierto, y China pidió reformar los principales organismos internacionales. Para que funcionen mejor y de manera más democrática, los países en desarrollo deben tener mayor voz en las instituciones de gobernanza global, que hasta la fecha continúan siendo lideradas por Occidente.
Por GUSTAVO ALEJANDRO GIRADO. El autor es director del CEISiL y del Programa de Posgrado sobre China Contemporánea en la Universidad Nacional de Lanús. Esta es una versión traducida de un artículo publicado en China Daily. Las opiniones no reflejan necesariamente las de China Daily.




