El equipo científico detrás del Tokamak Superconductor Avanzado Experimental (EAST), situado en China, consiguió mantener el plasma estable bajo condiciones de densidad extrema. Este avance técnico marca un hito significativo en la carrera global por dominar la fusión nuclear. La Academia de Ciencias de la nación asiática confirmó que los resultados obtenidos superan obstáculos previos que dificultaban el desarrollo de esta tecnología revolucionaria.
La promesa de la fusión nuclear reside en su potencial para ofrecer energía prácticamente ilimitada, limpia y libre de las emisiones de carbono que provocan el cambio climático. A diferencia de los reactores de fisión actuales, este proceso busca unir átomos ligeros para formar otros más pesados, imitando la mecánica que ocurre en el interior de las estrellas. Sin embargo, replicar estas condiciones en la Tierra exige controlar la materia a temperaturas muy superiores a las del sol real.
China redefine los límites operativos de la fusión
Uno de los mayores impedimentos históricos para los físicos fue el denominado límite de Greenwald. Dentro de un reactor de confinamiento magnético, conocido como tokamak, aumentar la densidad del plasma suele provocar inestabilidad, lo que interrumpe la reacción y daña el proceso. Superar este techo resulta vital, ya que una mayor densidad permite que los átomos colisionen con más frecuencia, facilitando la ignición autosostenible necesaria para la producción eléctrica comercial.
Para sortear esta barrera física, los investigadores del EAST ajustaron meticulosamente la presión inicial del gas combustible y la frecuencia de las microondas utilizadas para calentar el sistema. Esta estrategia permitió que el dispositivo operara de manera segura entre 1,3 y 1,65 veces por encima del límite de Greenwald. El éxito del experimento demostró que es posible mantener el control del plasma en rangos operativos que anteriormente se consideraban prohibidos o peligrosos para la integridad de la máquina.
Un nuevo régimen para el sol artificial
Si bien laboratorios en Estados Unidos cruzaron este umbral en el pasado, el desempeño del sol artificial asiático destaca por alcanzar un "régimen libre de densidad". Según el estudio publicado en Science Advances, el plasma permaneció estable mientras su densidad aumentaba, validando la teoría de autoorganización entre el plasma y las paredes de la cámara. Este comportamiento sugiere una vía escalable para futuros dispositivos de fusión que requieran alto rendimiento constante.
Los datos obtenidos servirán para optimizar el diseño del ITER, el colosal proyecto internacional que se construye en Francia y del cual participan potencias mundiales. Aunque la fusión nuclear requiere décadas de desarrollo y no solucionará la crisis climática inmediata, estos pasos agigantados sugieren que la humanidad podría contar con una fuente de poder inagotable hacia mediados de siglo, con previsiones de operaciones a gran escala para el año 2039.




