Inversiones en el extranjero

Minerales y tensiones con Estados Unidos: qué esperar de la relación China-América Latina

Las materias primas siguen impulsando la relación, pero la presencia de China en la región está cambiando, con menos préstamos e inversiones cambiantes

En 2026, parece que la relación entre China y América Latina atravesará una etapa de reconfiguración más que de repliegue.

Aunque China sigue siendo un socio clave para la mayor parte de la región, los préstamos y las inversiones directas se han ralentizado y el aumento de las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos también ha puesto a prueba las relaciones. El resultado es una relación más cauta, marcada por la selectividad y por un contexto internacional cada vez más competitivo, dijeron expertos a Dialogue Earth.

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La mina de cobre a cielo abierto División Ministro Hales en Calama, al norte de Chile. Este metal ha adquirido una importancia estratégica no solo para China, sino para la economía mundial en su conjunto (Imagen: Paul Plaza / Senado de la República de Chile, CC BY NC SA)

La mina de cobre a cielo abierto División Ministro Hales en Calama, al norte de Chile. Este metal ha adquirido una importancia estratégica no solo para China, sino para la economía mundial en su conjunto (Imagen: Paul Plaza / Senado de la República de Chile, CC BY NC SA)

Los países de América Latina mantienen su rol como proveedores de recursos estratégicos para la economía china. Los minerales, la soja y otros productos agroindustriales, junto con la energía, concentran el núcleo del intercambio. Esta estructura no es nueva, pero adquiere un peso renovado en un escenario global atravesado por la transición energética, la búsqueda de seguridad alimentaria y las tensiones geopolíticas entre China y Estados Unidos.

"China sigue interesada en América Latina por las mismas razones fundamentales que hace una década: recursos y mercados", Margaret Myers, directora del Instituto de América, China y el Futuro de Asuntos Globales en la Universidad Johns Hopkins, sostuvo a Dialogue Earth.

Los datos comerciales reflejan esa continuidad. China se ha consolidado como el principal socio comercial de países como Brasil, Chile y Perú, y como uno de los principales destinos de las exportaciones de soja y minerales de la región. Al mismo tiempo, América Latina importa cada vez más manufacturas chinas, desde bienes de consumo hasta equipos industriales y tecnológicos. Esta dinámica refuerza un patrón de especialización primaria y profundiza los déficits comerciales de varios países latinoamericanos.

Desde el punto de vista ambiental, la demanda de minerales críticos para la producción de baterías, vehículos eléctricos y energías renovables ha revalorizado yacimientos ya conocidos y acelerado la exploración de nuevos proyectos en América Latina, generando tensiones sociales y ambientales con las comunidades en los territorios. El litio en el Cono Sur y el cobre en los Andes se han convertido en insumos estratégicos no solo para China, sino para la economía global en su conjunto.

Menos financiamiento, más foco estratégico

La contracción del financiamiento chino hacia América Latina es uno de los rasgos más claros del momento de la relación. Los datos más recientes del Global Development Policy Center (GDP Center) de la Universidad de Boston confirman una tendencia que se viene consolidando desde fines de la década pasada: los préstamos chinos a los países de la región -principalmente de las dos instituciones financieras de desarrollo del país, el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación- han disminuido tras alcanzar su punto máximo a mediados de la década de 2010. En los últimos años, el volumen de nuevos préstamos ha sido limitado, aunque en 2024 se registró un pequeño repunte. Mientras tanto, los pagos de deudas han continuado.

Este repliegue no significa, sin embargo, una ausencia total del financiamiento chino ni un abandono de los espacios multilaterales con América Latina. En el foro de China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrado en mayo, China reafirmó su compromiso con la región y anunció nuevas líneas de apoyo financiero y cooperación, enmarcadas en un discurso de multilateralismo y desarrollo compartido. El énfasis estuvo puesto menos en préstamos bilaterales y más en mecanismos de cooperación, financiamiento para proyectos específicos y coordinación política.

El cambio se refleja también en el discurso oficial. En su más reciente documento de política sobre América Latina y el Caribe publicado en diciembre, el gobierno chino reafirmó la importancia de la región como socio clave, pero puso el acento en una cooperación "de alta calidad", con mayor énfasis en sostenibilidad, innovación tecnológica y alineación con la transición energética. Se trata de su tercer documento de política sobre la región, pero a diferencia de las versiones anteriores, el texto dedica más espacio a sectores como la energía limpia, la electromovilidad, la economía digital, las telecomunicaciones y las infraestructuras inteligentes.

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El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en un foro empresarial Brasil-China celebrado en Beijing. (Imagen: Ricardo Stuckert / Palácio do Planalto, CC BY ND)

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en un foro empresarial Brasil-China celebrado en Beijing. (Imagen: Ricardo Stuckert / Palácio do Planalto, CC BY ND)

En la práctica, esta reorientación se traduce en inversiones más focalizadas y en una mayor presencia de empresas chinas a través de capital propio, adquisiciones y asociaciones con actores locales, aseguraron expertos a Dialogue Earth.

Los minerales críticos ocupan un lugar central en esta nueva etapa. Litio, cobre e incluso tierras raras concentran inversiones y acuerdos orientados a asegurar el suministro de insumos clave para las industrias chinas de baterías, vehículos eléctricos y energías renovables. Según el informe de la Universidad de Boston, aunque el volumen total de financiamiento haya disminuido, la relación económica se ha vuelto más diversificada, con un rol creciente de las empresas y una menor visibilidad del Estado chino como prestamista directo.

*Nota de Fermín Koop para Dialogue Earth

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