En el corazón de América Latina se está gestando algo más que encuentros protocolares. Las dos economías más grandes de la región, están escalando su cooperación con un objetivo claro. No se trata de reemplazar a Estados Unidos ni desafiar directamente a China, pero sí ganar más margen de maniobra en un mundo polarizado.
Dos países de América Latina se unen para desafiar el poder de Estados Unidos y China
Los intercambios comerciales entre estos dos países de América Latina buscan reducir la vulnerabilidad ante aranceles externos y las grandes potencias globales.
Su relación no es una alianza militar ni un bloque cerrado, pero sí un esfuerzo sostenido por ampliar la colaboración bilateral en varios frentes estratégicos. Te contamos de que países de América Latina se trata.
Dos países de América Latina se unen para desafiar el poder de Estados Unidos y China
En los últimos meses, los presidentes Claudia Sheinbaum Pardo de México y Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil han intensificado el diálogo diplomático y económico entre sus gobiernos. Un elemento central ha sido el impulso a acuerdos de cooperación económica y social.
Ambos países de América Latina han acordado profundizar su vínculo en comercio, investigación científica, educación, producción de biocombustibles como el etanol, y cooperación social. Lula ha propuesto un nuevo acuerdo comercial bilateral, y Sheinbaum ha mostrado interés en fortalecer proyectos conjuntos con Brasil en áreas clave.
Esto ocurre en un contexto donde México ha buscado diversificar sus socios comerciales más allá de Estados Unidos, incluso ajustando políticas comerciales con China y otros países, y Brasil enfrenta tensiones arancelarias con Washington que han empujado sus exportaciones hacia mercados alternativos, como el mexicano.
Esta alianza de América Latina
Además, la cooperación va más allá de los discursos. En 2025, una delegación brasileña encabezada por el vicepresidente y ministro Geraldo Alckmin se reunió en Ciudad de México para firmar memorandos de entendimiento en comercio, agricultura y biocombustibles, en un esfuerzo por poner en marcha una “nueva era de cooperación” entre ambos países.
Es cierto que México descartó en ese momento firmar un tratado de libre comercio amplio con Brasil, optando por una actualización de acuerdos existentes y cooperación regulatoria sin tocar los protocolos sanitarios que protegen productos agropecuarios. La relación no es perfecta ni totalmente estructurada, pero sí real y activa





