El regreso de Río Fashion Week, luego de diez años sin una semana de moda oficial, marcó las nuevas tendencias. Los desfiles y el street syle se convirtieron en una clave para entender el presente de la moda brasileña y Latinoamericana.
Río Fashion Week volvió luego de décadas y presentó las tendencias que marcan lo nuevo
La moda brasileña recupera su capital histórica. Más allá de los desfiles y eventos de las firmas de moda, el street style también marcó las tendencias
Del 14 al 18 de abril, las firmas locales presentaron sus novedades destacando una textiles regionales y una impronta carioca que refuerza la identidad brasileña. Esta semana de la moda abarcó desfiles, showrooms, sesiones de negocio y un espacio de conocimiento para conectar diseñadores con compradores internacionales.
Río Fashion Week, se realizó en Pier Mauá, una zona portuaria de Porto Maraviha, con desfiles en locaciones externas que potenciaron el carácter de la ciudad. El Palácio da Cidade en Botafogo y el Museu de Arte do Río fueron algunos de los escenarios de excepción.
Tendencias en Río Fashion Week
Los colores de la semana se apoyaron en tonos neutros y contenidos. Cremas, blancos rotos, tonos tierra, verdes olivas y beige en múltiples variaciones que dominaron la escena, funcionando como base para looks más expresivos.
Entre esta paleta apareció un color con fuerza: el rojo. No solo como un detalle sutil, sino como protagonista. Desde faldas de cuero lacado hasta combinaciones que incluyen tops de bikini, camisas de organza abiertas y bolsos artesanales al tono, el rojo se convirtió en protagonista.
Las texturas también marcaron presencia. Encaje combinado con blazers overisized, blusas con volados superpuestos, organza, bordados multicolor y trenzados artesanales, fueron parte del repertorio visual que se repitió a lo largo de la semana.
Se mezclan materiales, terminaciones mate con brillo, superficies lisas con bordados, telas rígidas con fluídas y más. Esta vez, los opuestos se vuelven complementarios con naturalidad.
Siluetas y accesorios
Dos siluetas dominaron la escena. Por un lado, prendas superiores con volumen, blazers oversized, blusas con ruffles o camisas abiertas, combinadas con faldas largas o pantalones amplios que aportan movimiento.
También se vio una lógica inversa: tops contenidos, a veces bikinis o bralettes, combinados con pantalones balloon o faldas largas que concentraban el protagonismo visual. Ambas propuestas compartiían un mismo objetivo: no buscan marcar el cuerpo, sino acompañarlo.
Otra de las tendencias que pisó fuerte en Río Fashion Week fue la presencia de los accesorios, y no como complementos, sino como detalles visibles de los looks. Carteras baguette (bolsos pequeños) con bordes trenzados, y bolsos bucket (con forma cilíndrica) con asas de cuerda.
Los zapatos cumplieron un rol estratégico. Bailarinas con cristales, sandalias de tiras finas en tonos chocolate, mules de raso con moños y mocasines negros aparecieron como opciones clave.






