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Juanita Tinelli reina en Instagram. Pero ya no quieren reinas en el anfiteatro. Misoginia made in Chile. ¿Administrar no es gobernar?

Vendimia de talle especial y muñecas estimulantes

La piba. Juanita Tinelli tiene 14 años recién cumplidos. Es la cuarta hija del conductor estrella de la TV y, como su padre y su hermana Candeleria, son activos protagonistas de las redes sociales.

Uno puede estar interesado en los puntos de vista de porque él es, desde hace años, un influyente que fija agenda con sus opiniones sobre política, deportes, o espectáculos. Tiene un gran poder y se da el gusto de usarlo.

Candelaria es lo que cierto microclima tilingo llama una It girl, es decir, una muchacha que fija tendencias y modas.

Juanita es una adolescente, pero ya utiliza como si el país estuviera esperando una cadena presidencial.

Esta semana Juanita fue estrella de Instagram a raíz de una pelea callejera que tuvo con alumnas de otro colegio, en la que hubo insultos, empujones y tirones de pelo. El otro colegio es judío y sus chicas dijeron que Juanita y su grupo utilizó términos antijudíos en la pelea.

Juanita hizo varias entregas en Instagram para aclarar el hecho, reconoció que había habido alguna violencia física y verbal, pidió disculpas por eso, pero negó que hubiesen habido descalificaciones hacia la religión judía.

Conclusión: mucho antes de recibir su título formal en el Secundario, Juanita ya obtuvo diploma de influencer ante la sociedad argentina, según se desprende de la repercusión mediática que logró.

Pequeña, ya eres el orgullo de tu padre y hermana mayor. Sigue así.

¿Sigue así?

Temblá, Vendimia. Antes nuestra Fiesta era sagrada, pero ya ni vacas quedan en ese estado.

Todos, hasta quienes la odiaban, creían que era una fatalidad, y que eso de elegir reinas y poner coronas era como un mandato divino.

Otros bancaban la Fiesta porque el espectáculo central supo tener momentos fulgurantes en el anfiteatro, sobre todo desde que a fines de los años '60 un grupo de creativos mendocinos dio vuelta el festejo como una media.

Pero de un tiempo a esta parte hay un lento proceso de demolición de dogmas vendimiales.

Ahora las reinas se embarazan y debaten con los intendentes. En los distritos eligen a chicas que no responden a los estándares físicos consagrados sino que hacen valer sus talles especiales.

Y hasta las propias protagonistas "reales"suelen animarse a criticar al gobierno de turno por resistirse a modernizar los protocolos.

No sólo eso: la prédica feminista ha puesto en tela de juicio una de las esencias de la celebración: "La elección, proclamación y coronación" de la soberanas, como todavía dicen algunos folletos y repiten algunos locutores.

Así como la gente parece que ya no quiere más a los animales en los zoológicos sino en sus hábitats naturales, así también se está poniendo en duda la necesidad de los concursos de belleza, acusados de cosificar a la mujer y de ser una forma de discriminación.

Difícil es asegurar que ya llegó el momento de barajar y dar de nuevo, pero sin duda vamos en dirección a eso.

¡Gente grande! Quienes tenemos la costumbre de pispear los diarios del mundo no pudimos menos que sorprendernos por la espectacular repercusión que tuvo el caso de la muñeca inflable que la crema del empresariado chileno le regaló en un acto público al ministro de Economía trasandino.

¿Saben para qué? "Para estimular la economía".

El objeto erótico dio la vuelta al mundo en fotos en las que los empresarios y el ministro Luis Felipe Céspedes se descostillaban de risa como si fueran alumnos de tercer año de un liceo de Santiago.

A la presidenta Michelle Bachelet se le atragantó la medialuna cuando en la mañana siguiente los diarios mostraban al ministro Céspedes sonriendo en las tapas de los diarios mientras sostenía la aludida muñeca en la que se destacaba, como en todos estos objetos, una importante vagina.

Bachelet, que antes de asumir su segunda presidencia tuvo un altísimo cargo en la ONU en defensa de los derechos de la mujer, pidió perdón a todas las mujeres chilenas y del mundo por el desatino misógino de los empresarios y la falta de tino de su funcionario al sumarse a la "jodita".

Usamos una perla local para concluir este variopinto popurrí.

El nuevo presidente del justicialismo provincial, Omar Félix, ha declarado que "administrar la Provincia no es gobernar".

Quiso decir que para realmente gobernar es imprescindible un plan político.

, destinatario de la frase, ha dicho que administrar es la base esencial para gobernar y que no hay plan político que pueda caminar en medio de un desbarajuste.

Una larga legión de políticos, desde Nicolás Maduro hasta Paco Pérez, parecen estar ahí, a la mano, para corroborarlo.

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