Galletitas

Tía Maruca deja de producir en San Juan tras el anuncio del cese de su producción propia

Anunciaron que por el momento la planta industrial de San Juan mantendrá sus puertas abiertas y con un nuevo esquema operativo de producción para terceros

La firma Tía Maruca, que se convirtió en un referente del mercado nacional de snacks y galletitas desde su desembarco en la planta de Albardón en 2017, ha decidido poner fin a su producción propia en el establecimiento de San Juan.

A pesar de la salida de la marca de la línea de montaje detallaron que la fábrica no cierra. La planta continuará operativa bajo un modelo de servicios a terceros (conocido como facon). Esto significa que la infraestructura y la maquinaria se utilizarán para producir galletitas para cadenas de supermercados y marcas blancas.

Según confirmaron fuentes de la empresa y del sector, esta decisión busca optimizar los costos logísticos y financieros que venían asfixiando a la firma en los últimos meses. La prioridad, según trascendió, es garantizar la continuidad de los puestos de trabajo de los empleados que actualmente cumplen funciones en el predio.

tia maruca
Las Pepas, una de las galletas de Tía Maruca.

Las Pepas, una de las galletas de Tía Maruca.

Las causas: logística y costos en San Juan

La crisis de Tía Maruca no es nueva. La empresa arrastraba dificultades financieras desde hace tiempo, exacerbadas por:

  • Costos logísticos: El traslado de materia prima hacia San Juan y la posterior distribución de productos terminados hacia los grandes centros de consumo (Buenos Aires y Centro del país) resultó ser una carga insostenible.
  • Caída del consumo: El mercado de las galletitas ha sufrido una contracción importante en el último año, afectando los márgenes de rentabilidad de las marcas de gama media.
  • Deudas acumuladas: La firma venía lidiando con un pasivo financiero que la obligó a replantear toda su estrategia de negocios para evitar la quiebra definitiva.

¿Qué pasará con la marca Tía Maruca?

El cese de producción en San Juan no implica la desaparición de los productos de las góndolas. La marca planea concentrar sus esfuerzos en una estructura más liviana, posiblemente tercerizando toda su fabricación en plantas ubicadas en la provincia de Buenos Aires, más cerca de sus principales nodos de venta.

Para San Juan, el movimiento representa una pérdida de identidad industrial en una de sus marcas más visibles, pero la permanencia de la actividad en la planta de Albardón bajo nuevas firmas operadoras trae tranquilidad a la comunidad local en un contexto económico complejo.

La planta de Albardón cuenta con tecnología de punta instalada durante la expansión de 2017, lo que la convierte en un activo atractivo para otras empresas del sector alimenticio que buscan capacidad productiva instalada.

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