Un artista que interactúa con una inteligencia artificial a la que le da datos para que elabore diseños se le ocurrió preguntarle cómo serían las leyendas y monstruos más famosas de Argentina. Los diseños que obtuvo se volvieron virales en la cuenta de Tiktok de @fox.ia.
Parte 2: leyendas y monstruos argentinos según una inteligencia artificial
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En esta nota podés ver las respuestas de la inteligencia artificial y conocer la historia de cada una de las leyendas argentinas.
Leyendas y monstruos de Argentina según una inteligencia artificial
El Pombero también es conocido como "Pomberito". Se cree que es una especie de duende o espíritu de la cultura guaraní que se encuentra en las zonas rurales. Es una leyenda propia del acervo cultural del Paraguay, aunque también es conocido en el noreste de Argentina, sur de Brasil, sur de Bolivia y norte de Uruguay.
Su aspecto es el de un viejo feo, petiso, y muy peludo. Asiduamente se lo representa con un gran sombrero de paja y según algunas versiones, ropa negra. Tiene la capacidad de convertirse en un ave, en un tronco flotante, o en "cualquier cosa
También se lo representa con un gran miembro viril. Posee una actitud lasciva con las mujeres, en particular con las embarazadas; es común en ciertas regiones rurales explicar embarazos insopechados por su actividad.
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Se dice además que El Pombero es el cuidador de la naturaleza y los animales salvajes. Se enoja excesivamente si algún cazador mata más presas de las que consumirá. Si eso ocurre, se transforma en cualquier animal o planta y con argucias induce al infractor a internarse en lo profundo del monte donde se pierde. Lo mismo sucede con el pescador, o aquel que tala árboles que no utilizará.
La gente del campo le pide favores como hacer crecer los cultivos en abundancia, cuidar de los animales de corral. Pero después de pedirle un favor no deben olvidarse jamás de hacer la misma ofrenda todas las noches durante 30 días, porque si lo olvidan, despertarán su furia haciendo innumerables maldades en aquel hogar.
Según la leyenda, La Luz mala se identifica como un "alma en pena", el espíritu de un difunto que no recibió sepultura cristiana. Ante un encuentro con ella, se popularmente se aconseja rezar una oración y luego morder la vaina del cuchillo. Como último recurso, se la debe enfrentar con un arma blanca, nunca con un arma de fuego.
En el noroeste argentino a La Luz Mala se la nombra como "Farol de Mandinga", una especie de fosforescencia que suele verse en cerros y quebradas durante los meses más secos del año, después de ponerse el Sol.
Se dice que el Farol de Mandinga aparece en lugares en los que hay enterrados tesoros de oro y plata, y que la luz es el espíritu del antiguo dueño tratando de alejar del lugar a los extraños. La tradición marca que el 24 de agosto (día de San Bartolomé) estas luces son más brillantes por influencia de Satanás, ya que es el único día del año en que este se libra de la vigilancia de los ángeles, y aprovecha para atraer las almas.
La Pelada de la Cañada forma parte del imaginario popular de Córdoba. Se dice que esta mujer, era una ex trabajadora sexual que habría sido violada por varios hombres. Y que, luego de la violación, fue asesinada y tirada a la Cañada. Por eso su alma pide misericordia y no puede abandonar el lugar.
Desde la inauguración del encauzado del río La Cañada, los cordobeses recopilan historias sobre esta mujer. Se trata de la aparición de un ser pelado, cuyos alaridos no dejaban en paz a los transeúntes. Existen varias anécdotas e incluso chistes sobre los diferentes episodios.
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Dicen que a este ser le encantaban las travesuras. A veces lloraba y gritaba hasta el cansancio. En otras ocasiones les robaba el rosario a las mujeres que salían de misa. A los hombres, dicen, les mostraba la entrepierna y les decía “coman muchachos”.
El Hombre de la Bolsa es conocido con este nombre en Argentina y Uruguay. Sin embargo, también se lo conoce como Hombre del Saco (España y México), Viejo del Costal (México) y Sacoman (en spanglish, zonas fronterizas de México)
El hombre de la Bolsa tiene unos 50 años, estatura normal y ropas harapientas de color oscuro. Camina encorvado y con una bolsa de arpillera en su espalda. Se lo utiliza para infundir temor en los niños. Su origen se fundamentaba en la mala traza de algunos mendigos, pordioseros o trabajadores "golondrina" que por lo general, migrando hacia donde hay trabajo, llevan todas sus pertenencias en una bolsa.
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Tanto en Norteamérica como en Sudamérica estos vagabundos o "linyeras" viajaban en los trenes de carga en forma clandestina. En Estados Unidos esto está prohibido, por lo que todavía se les reprime y persigue, en cambio en Argentina pueden viajar de esa manera, gracias a una Ley cuyo proyecto fue presentado por el diputado Crotto. Por eso es que también se los llama crotos. La palabra Linyera no deriva, como muchos creen, del galicismo Lingerie (ropa interior) sino del dialecto piamontés lingér que significa hombre pobre.
El lobizón, según la mitología, es el séptimo hijo varón de un matrimonio. Esta persona está condenada a vagar transformada en lobo en las noches de luna llena. Esta es una creencia muy difundida, sobre todo en las provincias del interior del país, y surge del folclore regional.
Sin embargo, la leyenda de los hombres lobo es prácticamente universal. En muchos países y culturas se hace referencia a ellos con cualidades y contextos semejantes.
La Pericana es una de las leyendas argentinas que encuentra su ancla en la provincia de San Juan. Cuentan que ella es dueña y señora de las siestas, por lo que los niños que no quieren dormirla se arriesgan a que aparezca esta mujer.
En principio se presentará como una mujer bella y agradable, pero en cuanto se gane la confianza de los niños que no quieren dormir siesta, se convertirá en un monstruo, una anciana de aspecto tenebroso, con cara horrorosa, orejas grandes y brillantes ojos de color amarillo. Luego vendrá el castigo.
La Solapa es una leyenda entrerriana. No hay una historia muy clara y tiene similitudes con La Pericana. Algunos dicen que se trata de un hada protectora, que asusta a los niños que andan a la hora de la siesta, cazando pajaritos, en los montes de Entre Ríos.
La Viuda tiene un origen chileno. Pero su leyenda también se cuenta en Argentina. El mito dice que se trata del alma en pena de una mujer o de una bruja, que al quedar sola y abandonada al morir el amor de su vida; enloqueció. Por este motivo decidió vengarse de todo hombre.
En el siglo pasado, los jinetes solitarios de las zonas rurales de Chile, siempre temían que al transitar solitarios por algún camino en las noches, apareciera la fatídica Viuda. Por ello siempre andaban expectantes de que no aparezca en el camino la figura de una mujer con un vestido negro que la cubre enteramente; y a la cual no se le puede ver el rostro ni ninguna parte del cuerpo hasta que se esté muy cerca de ella, y ya sea demasiado tarde para escapar.
En la actualidad la misma leyenda, pero modernizada, ganó adeptos entre los camioneros, quienes cuentan que la mujer puede aparecer a orillas de la ruta y que en realidad murió en un accidente de tránsito la noche de su boda, por lo que aparece vestida de novia y así se la apoda.
El mito camionero tiene una versión en la que La Novia suele sentarse en el asiento del acompañante y es mejor no mirarla para no tener ningún accidente. Algunos aseguran que es una historia destinada a que los conductores de camiones no se dejen vencer por el sueño y estén alertas a su aparición.










