Sandra, mamá.
El pequeño de 10 años manifestó que le gusta nadar y que lo tuvo que dejar por las metástasis y las quimioterapias. Sin embargo, al hablar sobre una posible vuelta al agua, su sonrisa se dibujó en la cara.
En medio del diálogo y contando sus gustos, Lauriano mostró la camiseta de River con orgullo y recordó su felicidad cuando los jugadores de su equipo se la regalaron como símbolo de su lucha.
Madre e hijo se abrazaron y lloraron al contar su historia. Pero su dolor no les impidió dar el ejemplo e ir en representación de tantas familias que viven lo mismo.
Este jueves, se hicieron presentes en el hotel Raíces Aconcagua para recibir junto con la ONG Traspasar unos porta-sueros de super héroes. Sandra explicó que son pequeñas cosas que suman a atravesar momentos y dolorosos como es la quimioterapia."Si lo anima un poco, suma", concluyó.
No se despidieron dar mensajes de fortaleza tanto de "niño a niño" como de "madre a madre".
"Les diría que sean fuertes, que no se pongan tristes" "Les diría que sean fuertes, que no se pongan tristes"
Laureano.
Su madre desbordó en lágrimas y dijo que su consejo para otros padres que atravesaban por lo mismo era "ser fuerte, ayudarlos, no bajar los brazos y estar al lado de ellos siempre, con mucha fuerza".