Un paciente de 33 años que había sido trasplantado del corazón cuanto tenía 11, evitó un segundo trasplante gracias a una cirugía poco frecuente en Mendoza luego de tener una muerte súbita y responder a la reanimación.
El equipo del Hospital Italiano encabezado por el cardiólogo Martín Burgos y el especialista en hemodinamia Alejandro González Estévez, realizó una angioplastia compleja asistida por circulación extracorpórea, una técnica quirúrgica que solo se utilizó en dos oportunidades en la provincia desde 1986.
El hombre lleva 22 años con un corazón trasplantado y había desarrollado una enfermedad coronaria severa asociada al rechazo crónico del órgano, un proceso que puede avanzar de manera silenciosa con el paso del tiempo. Las lesiones comprometían el tronco coronario principal y otros vasos de importancia, lo que hacía inviable un tratamiento convencional.
De hecho, el paciente había sido derivado con indicación de un nuevo trasplante cardíaco.
Cirugía de alta complejidad en el Hospital Italiano
Según indicaron los expertos, el músculo cardíaco conservaba una función satisfactoria. Ese dato fue clave para que el equipo decidiera intentar una alternativa que permitiera preservar el corazón.
La opción fue una angioplastia sobre los principales troncos coronarios, un procedimiento que implica destapar las arterias mediante la colocación de stents. El problema es que, al trabajar en esa zona crítica, al inflar el balón se interrumpe momentáneamente el flujo de sangre hacia el corazón, lo que puede provocar arritmias graves o incluso su detención.
“Cuando uno interviene los troncos principales, aunque sea por segundos, el corazón puede quedarse sin riego”, explicó Martín Burgos.
Para minimizar ese riesgo, los médicos decidieron colocar al paciente en circulación extracorpórea por vía inguinal, mediante una bomba centrífuga que aseguró el soporte hemodinámico durante toda la cirugía.
Una estrategia poco habitual en cirugías del corazón
La técnica consistió en acceder a la arteria y la vena femoral, a la altura de la ingle, y conectar al paciente a un sistema que mantiene la circulación sanguínea de manera artificial, similar al utilizado en cirugías cardíacas abiertas.
De ese modo, aun cuando el corazón presentó arritmias durante el procedimiento, la circulación se mantuvo estable.
Con ese respaldo, el equipo de Hemodinamia avanzó con la colocación de cuatro stents en las arterias afectadas. El resultado fue una revascularización completa de los vasos comprometidos, lo que permitió evitar el retrasplante.
La intervención duró entre una hora y media y dos horas en conjunto con los servicios de Cirugía Cardiovascular y Hemodinamia del Hospital Italiano. Horas después, el paciente evolucionó favorablemente y fue dado de alta al día siguiente.







